


No ha pasado tanto tiempo. Las líneas están más difusas, las cadenas son más suaves, la indiferencia aletarga las conciencias, pero seguimos aquí y allí, separados para siempre, enfrentados hasta el final. Tras el despotismo de su maquinaria "democrática", funcionaria y policial, se esconde la dominación arcana del poderoso, defensor de su expolio con las armas del mercenario y el torturador. Nos cruzamos en las calles y podemos distinguirnos en seguida, en sus miradas altivas, en nuestros puños cerrados.
Alguien me habló esta semana de fascismo dulce; cada día lo veo con más nitidez, cada día somos menos dueños de nuestra indignación y dormimos el sueño atormentado del prisionero que no sabe que lo es. Mira sus cámaras, sus porras, el perro con bozal de los seguratas del metro, los mismos que apalearon gratuitamente a aquellos dos colegas míos. Su seguridad se basa en el miedo, miedo desde sus noticiarios al extranjero, al pobre, al conflicto a gran escala; miedo en las calles a sus carceleros de la libertad, del vigilante al que nadie vigila. Su violencia se hace más visual, nuestra rabia se vuelve difusa, distorsionada por sus voceros y negada por los dueños de la historia. Es la lucha de siempre, la lucha que nos advirtieron que nunca acabará.Come l'acciaio resiste la citta'
Strade di Stalingrado, di sangue siete lastricate;
ride una donna di granito su mille barricate.
D'ora in poi trovera' Stalingrado in ogni citta'.
l'inverno mette il gelo nelle ossa,
ma dentro le prigioni l'aria brucia come se
cantasse il coro dell'Armata Rossa.
sette bicchieri che brindano a Lenin
e Stalingrado arriva nella cascina e nel fienile,
vola un berretto, un uomo ride e prepara il suo fucile.
Sulla sua strada gelata la croce uncinata lo sa
D'ora in poi trovera' Stalingrado in ogni citta'

¡Nena, a mi no me gusta ser tu chacha, a mi me gusta ser tu chico latino!
Iste non é o primeiro golpe do aparato politíco policial contra un movimento sinalado pero imparávelmente crecente na Galiza. As forzas de seguridade do estado estánse a empregar a fundo para tensar o máximo a situazón. Ista mesma semana, os asistentes a unha charla sobre a situación do movimento nacionalista trala vaga represiva foron ameazados pola policía compostelana con seren detidos por "resistencia á autoridade". Dende o pasado mes de agosto, Giana Rodrígues e Uxío Caamanho permanecen nas prisións de Brieva e Navalcarnero, respeitivamente, a espera de seren xulgados pola súa presunta participación no incendio dun caixeiro automático. Mentres, as organizacións xuvenís AGIR e BRIGA son amezadas coa ilegalizazón. En setembro de 2004 o militante Diego Vinha morre en Arteixo, durante a súa estadía nas dependencias da Garda Civil. O silencio guvenamental e meiático continúa (Arteixo non é Roquetas). Por outra banda, Francisco Vázquez, alcalde "socialista" da Coruña, emprega 15.580 euros mensais do peto do concello para protexer a bandeira española, sita no paseio do Orzán, con efectivos policiais as vintecatro horas do día. ¿De quén? ¿Contra quén?

A situación é crítica mentres os meios de comunicazón calan. Compre, máis ca nunca, reflexionar sobre a caste de democracia que somos, permitindo todo aquelo polo que se luitou fai só trinta anos. Recordemos as verbas de Bertolt Brecht: "Primeiro viñeron a prender os comunistas, pero eu non falei porque non era comunista...". ¿Virán algún día a por nós?

Juan sube al avión por el pasillo enmoquetado del brazo mecánico. Traje a medida, zapatos lustrados, maletín de cuero y manos callosas de quien no nació para ser servido. Mirada inquisitiva y desconfiada, producto del medrar desde lo más bajo, con la única idea no seguir la tradición familiar de amasar miseria encadenado a una tierra ingrata. Anillos de oro y gemelos con sus iniciales esconden el pelo de la dehesa del venido a más. Media sonrisa desafiante, cabellos untados en brillantina espesa, vientre inflado de exceso que no recuerda lo que es la penuria. Cuarenta años atrás, con una maleta de cartón y un billete para ultramar, juró morir antes de volver a la tierra yerma de sus padres. Ahora, un subalterno cetrino descarga su equipaje del Mercedes blanco para acarrearlo al mostrador de fracturación.
Arriba, encaramado sobre las nubes, Juan sabe qué está sobrevolando. Se lo están diciendo a gritos sus entrañas. A miles de pies bajo su orondo trasero, su hogar sin morriña se extiende como una tela vieja cosida de retazos. Una turbulencia, traga saliva. A la tercera, mareos y remolino de azafatas en los pasillos. El piloto murmura leves excusas en una confusa lengua germánica mientras caen las máscaras de oxígeno. Las nubes quedan atrás y el suelo se hace grande en los ojos de buey del pájaro herido. Juan suda agua amarga que juega a suspenderse en el vacío desde su bigotillo. Vuelo en picado, gritos de histeria de los que se encomiendan a un dios duro de oído. Segundos antes de la colisión, vuelve a su mente el olor del establo, el sol de la vendimia, la voz de su padre. Todo su viaje hacia arriba se le revela como un sueño vano, un esfuerzo sin sentido de tortuga patas arriba, el camino de ida y vuelta de un escupitajo proyectado al aire. Demasiado tarde para mirar atrás. Las tradiciones familiares, antes o después, terminan por hacer valer su lógica inexorable. Entre el amasijo de hierros calcinados, los restos del indiano se funden con el barro que un día maldijo. Llámenlo justicia poética.
Vuelvo a las andadas y, como en las mejores noches, sin más que ofrecer que nocturnidad y alevosía. Se hace tarde y ha pasado mucho tiempo. ¿Lo echabais de menos? Yo hoy sí. El vértigo en la flor del paladar, el run run de treinta y cuatro teclas y una habitación vacía en plena ebullición. Esta mañana, al ver de nuevo al "huído" Javi Gala, me di cuenta de que los acontecimientos giraban en esta dirección.He dado unos cuantos tumbos hasta llegar aquí. Más de cincuenta días sin fumar tabaco. He estado lejos, recomponiendo las cosas que de verdad merecen la pena, respirando aire fresco lejos de la capital en obras. El I Taller de Radio Chaminade salió adelante, gracias a Chipi, Prudhom y Clara (no te vayas tan pronto, loca). En febrero, Jungla Urbana en Onda Mayor, otra vez de la mano del maestro Evangelio. Enorme resaca del pasado fin de semana. Poco más que pueda contar. Llevo una temporada con los ojos muy abiertos, dando muchas vueltas, sin pararme a pensar para que no se me escape el momento. Esta noche toca detenerse en la cuneta, envolverse de humo y poner en orden el pasado reciente, paladeando ese whisky escocés. Se hace tarde y nada me espera. Quizás mañana sea diferente. Por hoy ya está bien para ir abriendo boca.
Hablo en voz baja para no despertar a nadie. Son las cinco de la mañana y sólo me acompaña el café, las ojeras y el recuerdo de la chica de la camiseta de Nirvana. Come as you are, me dijo una tarde y, desde entonces, nunca he tomado el camino de vuelta. Nos une algo más que la gravedad, algo más que la mutua atracción que ejercen dos cuerpos que se necesitaban y se buscaron desesperadamente el uno al otro. No espero que lo comprendáis, todos no.
Nadie puede regalar nada mejor que la esperanza de no morir incompleto, de saber que has encontrado algo que, más allá de una alucinación de un instante, da sentido a todo lo demás. Casi todo tiene una explicación al fondo de esos ojos negros. Llamadme cursi, despreciadme por ser sensiblero. Me da igual. Merece la pena. Otros mueren sin saberlo, algunos lo rechazan, a otros se les niega. A mí me lo regalaron una noche que dura ya más de seis meses. No espero que lo entendáis, por que ni yo mismo me lo explico. Al final, como casi siempre, cualquier palabra es un pobre intento de explicar a qué sabe la electricidad que nos atraviesa el espinazo.
Son las cinco y veinte de la madrugada, se velan las ojeras, se oscurecen los párpados y, de repente, me sorprendo a mí mismo en medio de lo que parece ser un ataque de lucidez. Por eso, punto y final por hoy, abrazos para todos. El resto, en ese viejo poema de Celso Emilio Ferreiro.
De regreso a Madrid, se me ha presentado otro retorno apetecible. Volver a la radio. De la mano del incansable Fernando Evangelio, crujirán los micros de Onda Mayor, la radio libre en la que di mis primeros pasos y que han intentado callar sin éxito. Pronto os contaré como podreis escucharnos desde Internet. Por si fuera poco, el maestro Chipi me ha encargado que le asista en un Taller de Radio que llevaremos a cabo en el Chaminade. Sorprendente saber que alguien considera que puedo ser útil, que tengo algo que decir. Aún me cuesta creerlo...
Pero vayamos poquito a poco. Acabo de volver y ya os estoy aburriendo con mi vida. Poco a poco, ya os iré contando más cosas. Ahora toca envolverse en las mismas mantas frías de cada noche y soñar que mañana será distinto y que aún me acompaña ese olor familiar que me mantiene aferrado al suelo. Ya es tarde, se calentó la cerveza y toca distraer al mono con desvelos. A ver si siguiera lloviendo...
"Me han llamado ya estalinista, espía soviético, momia, han dicho que soy mala persona, perverso. Sólo les quedaba el peor insulto: llamarme lo que ellos eran, falangista. Si sabrán ellos cómo se podía ser de miserable siendo falangista: era su partido, su personalidad. Voluntaria, elegida. Sigue siéndolo. Los que no tuvieron tiempo, se dicen demócratas, o se dicen ácratas, o monárquicos: pero ellos y yo sabemos que, si hubiera otra guerra civil, estarían en el bando del nuevo Franco. No sé cómo no les da vergüenza que su dictadura me obligara a escribir como si fuera uno de ellos. Yo no tengo esa vergüenza. Estoy satisfecho de haber vivido de rodillas esperando el momento de ponerme de pie." Eduardo Haro Tecglen
Gracias por ayudar a forjar la memoria histórica robada, de la que nunca dejarás de formar parte. En territorio ocupado no hay lugar para el olvido.


Ha sido un fin de semana más de retorno que de desencuentro. De recuperar esas noches interminables sentados en un parque (aunque exiliados del Padre Feijoó), de giros vertiginosos y reencuentros. Y de despedidas. Paso tan poco tiempo en tantos sitios que a veces me parece encadenar sólo despedidas y últimos instantes. El domingo se acabó. Regresé a otro hogar que confundí con el mío, mientras terminabas de resolverte el verano y yo devoraba empanada y proyectos con lo más selecto de la promoción Chaminade del 2001. Otro final feliz que me dibujan sin rutina ni empalague. Otra matrícula, la cola de siempre en secretaría, sobremesas sorprendentes, maletas, planes de viaje y cientos de ratos perdidos paseando la ansiada geografía. Bienvenida sea esta rutina por conocer. Vuelvo, dispuesto a enseñar los dientes y a dejarme llevar a dónde quieras llevarme.
Ahora puedes dejar de ser mi musa del agobio. Duerme, sin guillotinas cronometradas que mutilen tus sueños, sin fechas escritas en rojo en el calendario de los problemas. ¿Recuerdas? Historias enormes que suceden entre cuatro paredes y una cama de 1'05, desayunando ese olor bajo las mantas, cerca... por si la gravedad fallase. Duerme.
Cando rematou a guerra, o banqueiro voltou a amasar a nosa pobreza, o carceleiro tornou á cadea, o político ergueuse de novo no seu púlpito e nós voltamos ás nosas miserias. Só o soldado permaneceu igual, coas armas na man, só que agora o seu fusíl ollaba cara nós. E non deixou de apuntar ata que volveron necesitar do noso sangue na súa próxima guerra. Outra máis, tan semellante a todas as anteriores, anacos todos eles dunha enorme Guerra que se libra cada día contra todos nós, os que sempre nos vai tocar o lado feo do canón. Sómola causa de que esistan policía, pelotas de goma e grandes meios de manipulazón, non vaia ser que nos demos conta de que, sin nós, o seu mundo e as súas regras non se teñen en pé. O seu sistema sempre sostido en dous principios ineludíveis: o páu e a cenoura, a mentira e o canón que nunca deixa de apuntar ás nosas cabezas, pra que non cometámolo erro de pensar de máis. A orde social supostamente menos inxusta, dividida entre os que non teñen nada e os que contan con longas ringleiras de antidisturbios, xuíces, voceiros, demagogos, militares e paramilitares para defender o que non é seu, para perpetuar, xustificar e manter iste expólio. Manteñennos calados a base de medo, axitando as pantasmas do terrorista, do desorden e o conflicto pra que non teñamos tempo de pensar na maquinária imperfecta que nos governa. En perpetuo estado de conflicto latente, o cidadán consinte en sacrificala súa liberdade en proveito da seguridade fictícia. Por iso necesitan permanetemente un inimigo, unha ameaza contra a que luitar. Trala cortina de fume, iste é o xeito en que traballa a súa democracia.

Hoy termina el verano. Hace diez días que este humilde narrador no daba noticias y ha decidido hacer balance ante el próximo comienzo. Los exámenes salieron mal, se avecina un nuevo viaje hacia el hogar de no retorno y pronto comenzará otra vez la universidad. Sí, lo habeís adivinado, sigo siendo universitario, como mínimo hasta mayo. Después de los exámenes, borrachera, fiestas del PCE, reencuentros y proyectos para el año.Os lo iré contando, como siempre, pero de momento prefiero quedarme traspuesto en el sofá, al calor del humo denso y la telebasura. Tan sólo me queda esperar un regreso indemne, un comienzo suave y el ruido del motor de tu autobús en Avenida de América. We´ve got a long, long way toghether...
Siempre me ha gustado conocer el terreno que piso y estar preparado para lo que pueda suceder, evitando las sorpresas y la decepción, escondido tras el cinismo y la mirada feroz. Pero eso se resquebraja. He descubierto (me han descubierto) el placer de volar sin red, expuesto pero sin miedo al fracaso. Es muy fácil no intentarlo y lamentarse con el ceño fruncido. Es muy cobarde no entregarse nunca, no enseñarle los dientes al riesgo por temor al segundo después del mejor de tu vida.
Después de la pequeña tregua, de las cañas en la mítica cervecería, de los planes mutantes, de lamer las lágrimas cargadas de significado y de recibir el mejor regalo al calor de mis veintitrés velas, sólo me queda regresar a mi pequeño País de los Placeres Amargos, a enfrentarme a la recta final de unos exámenes de los que, por una vez, saldré con la frente alta. Me esperan demasiadas cosas como para entretenerme en algo tan nimio. En el zurrón, tu olor y la certeza de saber a donde me dirijo. Pronto será otra vez martes y los dias pasarán volando...
Hoxe non teño ganas de dicir nada, vou demasiado canso e é tarde abondo como pra nin sequera ter ganas de pensar en castelán. Sen razón aparente, seica será pola acumulación de materias bastardas nos miolos, estou esquivo co exterior. Mañá será distinto, mañá comeza agardando na estación de buses. Deíxovos con Uxío Novoneyra, poeta do Caurel, traductor de Mao ao galego, poeta da greve do 72 no Ferrol que xa non tiña dono.
PECHOUSE a noite riba do ucedo
i eu non vin einda a cor da miña amiga.
Agora é cando ún treme e ten medo.
ISTE desacougo! Esta cousa! Esta mao xorda que tira!
Iste querer irse sin saber para onde!
AGORA o meu cor é unha chaga encendida.
Unha mao loba anda escalazándome a ferida.
ESTA door que se oi!
Iste cor meu!
Esta door que me veo ela de seu
Sin saber polo que foi!
FOI coma se caira nunha cova.
Antes era noite i era día
Agora é todo unha negrura loba.
Uxío Novoneyra
Novas verbas de door, de Os Eidos
Un segundo más tarde, sólo un borrón sobre el pavimento. Nunca setenta kilos de vacío han hecho tanto ruído. Ocho pisos por encima, la belleza ausente acababa de entender el porqué de su sonrisa. Tras el estupor de la promesa rota, la certeza ensordecedora. Ella había muerto dentro de él, un instante antes de abrazar el suelo. Murió al soltarse de su mano, murió mientras ambos se miraban, separados por un abismo, entre la inercia y la gravedad. Entonces supo que nunca volvería a estar sola.

Ayer me volví a despedir de la radio, de mi tercer período de prácticas en Radio Nacional, de mi tercer verano consecutivo como naúfrago en la capital vacía. Dos meses en Radio Exterior, dando voz a los que decidieron ponerle brazos a la solidaridad. Es duro dejar las ondas cuando apenas empiezas a acostumbrarte, cuando tienes la certeza de haber encontrado la vocación tanto tiempo dispersa, cuando sabes que sólo falta que un pedazo de papel avale la capacidad de enfrentarte a algo que no se aprende en las aulas de una facultad apática. Pongo mis pulmones al servicio de las palabras que estallan y levantan astillas.
Tras el fugaz contacto con el futuro condicional, sólo espera Septiembre y once batallas perdidas por enmendar. Necesito acabar la carrera antes de que me pudra dentro, a fuerza intentar digerir materias vacías e inútiles que sólo te enseñan a saber tragar sin poner cara de asco. Lo necesario para informar se aprende en la acción, no en la teoría obtusa.Sólo me queda enfrentarme al reto, cerrar etapa y volver a empezar en la piel que he escogido. Puede que no sea mañana, pero me he jurado volver al estudio. Una irremediable atracción me hará volver, como cada verano, puede que alguna vez para quedarme. O puede que no vuelva nunca. Mejor no pensarlo. Por si os lo estabais preguntando, vuestro humilde narrador vuelve a estar bajo la locura de los exámenes, sin musa del agobio que le ampare, todavía. Voy haciendo más café...
Por cierto,se admite porra: 11 exámenes (dos de cuarto, cuatro de quinto, tres optativas y dos de libre configuración) en 14 días. Hagan juego señores...

las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...
poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.
Charles Bukovski
Poema
Esta semana estoy gafado con el mundillo informático. He de comunicaros la defunción de mi ametralladora de palabras, el ordenador con el que dí mis primeros pasos más allá del lápiz y el papel. La ferralla se despertó una buena mañana y ya no recordaba ni el explorer. Se fue, con dos años enteros de datos y archivos dentro (veremos si en la autopsia puedo recuperar el contenido de la unidad c, con mis fotos, un par de proyectos, muchos textos y mis últimos descubrimentos musicales).No era el mejor, ni el más rápido, ni siquiera funcionaba del todo bien, pero creo que le saqué todo el rendimiento que pude a sus 4 gigas de memoria, su procesador pentium y sus 128 megas de RAM. Lo construí pieza a pieza, convirtiendo un triste despojo de oficina en una herramienta útil y entrañable. Fueron dos años grandes, ferralla.
Para continuar mi via crucix tecnológico, me puse a utilizar el ordenador que mi excasero (Juan, la culpa no es mía, apenas lo toqué) dejó tras de sí como un chucho en verano. Un trebello como el mío, quizá un poco mejor. Tras menos de una semana de uso cuidadoso, más por desconfianza en la máquina que por otra cosa, anteayer lo encendí y, sin más, explotó. Como suena, explotó, con su humo y su olor a rueda quemada. La cantidad de pelusas y mierda acumulada se incendió y petó el motor de la ventilación y parte del cableado. Segunda víctima de V en menos de una semana.
Ahora soy un internauta errante, que os escribe a salto de mata entre los portátiles de mis compañeros de piso que, por cierto, me miran raro cuando les pido que me dejen conectarme. Les disculpo, yo también creo que soy gafe. Y esta noche se ha confirmado. He intentado subir un par de fotos de mi difunta ferralla y Blogger me dice que ni se me ocurra, que hay fallos en la descarga de los archivos. Se habrá corrido la voz.
La única noticia más o menos positiva es que me he hecho con un dominio .tk, www.vdevarela.tk , desde el que podéis acceder a este humilde blog. La idea, como casi siempre, me la dió el incombustible Chico Desenfocado (las anginas, ya pasarán!!) .Si os apetece tener vuestro propio dominio gratuito ya sabeis, www.dot.tk. Fácil, cómodo y para toda la familia.
Menos mal que el gafe de vuestro humilde narrador no ha llegado al correo postal. Justo las palabras que necesitaba recibir, musa, las más inesperadas, las que se cuelan como agujas entre la piel, alcanzando el rincón más oculto, donde se esconde lo más privado, la fibra más genuína y pura de mis entrañas, la tortuga dentro del caparazón. Sólo tú, nadie más conoce el camino.
Firmado: V en el exilio telemático, a una semana de los exámenes y a dos de los 23 años.

Después de un viaje de vuelta protagonizado por el fuego (recordemos, el expolio es explotación) y nueve horas de trayecto infernal, me encuentro de vuelta en Madrid, enfrentado a la realidad de los exámenes (11 en 14 días) y a la ausencia ineludible. Ya sólo puedo agarrarme a la certeza de que me he hecho más fuerte y menos dependiente de lo que un día fue el núcleo referencial. De que no estoy tan solo como pretenden hacerme sentir. De que, en cuanto pueda, es necesario que empiece a soltar lastre para poder volar por mi cuenta. De que aquello que se empeñan en llamar familia, se hace día a día con aquellos que realmente saben darte cobijo hasta que pasa la tormenta.De vuelta a la ciudad sin estrellas, no puedo evitar añorar la cadencia de las olas sobre la arena, ese sonido que devuelve al latido que me acuna cuando me quedo dormido abrazado a tu regazo.
"Os cazáis y os imitáis unos a otros, sin tregua, desvariados, medrosos como sombras sin sepulcro, os perseguís corriendo, miserable revoltijo."Friedrich Hölderlin
Empédocles
Mañana os cuento mi reencuentro con el Atlántico, gélido y, a ratos, acogedor. Voltei, con saudades no peito e bágoas nos ollos núos que xa non ollarán cara atrás. Camiño sen retorno con sabor a terra queimada.

La arteria principal de la ciudad sin estrellas baja demasiado cargada de ponzoña. A sus lados se extiende el esqueleto deforme que se esconde tras las luces metálicas de Gran Vía. Leganitos, Tudescos, Montera, Fuencarral, geografía obtusa de la miseria humana ante quien ya no sabe verla. Paisajes faltos de luz y de belleza retratados en una fotografía de Sebastiâo Salgado.
Madrid hay veces que muerde, que acalla las gargantas de cinco millones de personas cansadas de poblar este demacrado pedazo de tierra yerma. Madrid calla y revientan los tímpanos del silencio cómplice. Madrid es la capital triste de un estado que prostituye la alegría como reclamo. Gran Vía, supuesto epicentro de Babilonia, es una calle sórdida que soñó con ser la Quinta Avenida y se despertó a la izquierda de la Calle Desengaño.
Madrid enferma. Nunca conseguiré odiarla. Le debo cinco años, mucha gente, noches, humo y un zurrón lleno de recuerdos. ¿Recuerdas a los Dire Straits en la estación a cualquier parte? ¿El traqueteo del ventilador? ¿Las meriendas en Almansa? A veces, la ciudad se sacude el plomo, llueve y entiendes otra vez el brillo de esa mirada.
El significado de la palabra hogar es borroso. Cuando llevas un par de días sin ducharte, dormitando horas escasas entre trayecto y trayecto, preparándote para la próxima llegada provisional, lo que consideramos nuestro lugar se difumina, se convierte en una más de esas palabras vacías que ya sólo encierran un convencionalismo. He vuelto a la carretera, ¿se nota?
Alguna vez lo dije, el hogar auténtico es un espacio nómada que sólo reside en dónde pueda sentirlo, con quien pueda sentirlo. Me reafirmo. La pertenencia a un lugar, la nacionalidad, no tienen nada que ver con esto. Soy mi propio hogar, aunque necesite de alguien más para sentirlo.Nos espera la larga travesía en el desierto, separados pero nunca lejos. Sigo siendo lo que te mantiene unida al suelo, por si la gravedad fallase...
"¿El pueblo pide una verdadera justicia? Pues haremos que se conforme con una un poco menos injusta. ¿Los trabajadores gritan basta ya de explotación? Pues procuraremos que sean un poco menos explotados, pero sobre todo, que no se avergüencen de serlo... ¿Quieren que desaparezcan las clases? Pues haremos que no haya tanta diferencia, o mejor, que no se note tanto. ¿Quieren la revolución? Pues les daremos reformas, los ahogaremos en reformas... mejor aún, en promesas de reformas que jamás les daremos.
Después de muchos años considerandome un outsider, la pieza del puzzle que no encaja en ningún lado, por fin he encontrado algo de lo que formar parte sin sentirme encerrado o fuera de lugar. Toda etiqueta es una mordaza con la que no estoy dispuesto a cargar. Por eso elegí la única que me permite no ceñirme a nada. Ha nacido el Anormalismo. Yo no estaba allí, pero me lo contaron. El que quiera comprender, que escuche.una hoguera en cada iglesia"
Instantes fugaces en los que todo lo que te rodea pierde importancia, en los que un roce, un último beso, una mirada sedienta, se convierte en el centro de la existencia de sus protagonistas. Sólo existen ellos y la conciencia mutua del tiempo que huye. El espacio común creado por un abrazo, cerrado a los demás como un rito arcano que sólo para ellos tiene sentido.
Hay días en los que hay que replanteárselo todo para poder seguir adelante. Para poder mirar cada mañana a los ojos de la mentira y no sentir la nausea de lo maquiavélicamente edulcorado. Hay días en los que no sabes que ocurriría si la gente fuese realmente consciente de lo que pasa, en qué pasaría si tuvieras la valentía suficiente para afrontar la verdad y dejar de eludirla como si fuese un rincón sombrío de un lugar demasiado familiar al que es demasiado tarde para intentar volver.Se ha hecho de noche, olvidaste el camino a casa y te esfuerzas en creer que no estás perdido. Pero la mentira se desconcha en sus grietas y puedes ver que, en el fondo, prefieres no mirar a través. Escogimos la venda y la mordaza. La verdad es demasiado jodida. Y nosotros, demasiado débiles para afrontar nuestra responsabilidad callada, ocultos en el centro del rebaño, un engranaje invisible más que tensa la cuerda. Hasta que se rompa, como terminan por romperse todas las vendas y las mordazas, y no tengamos otro remedio que mirar el fruto de nuestra opera magna. Como aprendices de brujo, arquearemos las cejas segundos antes de que nos estalle en la cara. Entonces ya estaremos definitivamente ciegos y sordos y mudos. Y muertos. Será demasiado tarde, pero seguiremos con la cabeza bajo la almohada repitíendonos que todo está bien.
Somos culpables. No es que no nos lo enseñen, es que preferimos no verlo. ¿Información libre? ¿Existe una sola mente libre que pueda plantarle cara? Yo no, desde luego no sin sentir nauseas. De lo que soy. De lo que somos todos. Con los puños metidos en los oídos para que el apocalipsis no nos despierte del sueño prefabricado. La lengua, cortada a mordiscos, para que no nos delate. Las cuencas de los ojos, cegadas con cera, para que una mano no sepa a quién estrangula la otra. Somos analfabetos funcionales, para no tener que darnos cuenta de quién somos cómplices. El culmen de la civilización tiene que taparse la nariz para no oler su propia podredumbre. La generación más avanzada no soporta mirarse a los ojos. Nosotros, encaramados a los hombros de gigantes, demasiado orgullosos y cobardes como para asumir que somos incapaces de afrontar la responsabilidad de tener en la punta de la lengua la solución al problema. Pero ya apenas hay lenguas afiladas. Sólo hay muñecos de trapo. Y ciegos que no quieren ver.Sin embargo, la historia enseña que nada es peretuo, ninguna tregua, ninguna mentira, ningún imperio. Pronto la verdad gritará tan alto que no podremos eludirla. La libertad de información no es una reclamación, es la afirmación de lo inevitable. Al igual que el agua se abre paso inexorablemente entre la piedra, la verdad se filtra al igual que la luz través de la venda. No pido la libertad de expresión, por que es en su nombre en el que se aprientan las mordazas. No pido nada, sólo afirmo que algún día ya no quedará mentira lo suficientemente grande tras la que escondernos.
Última pregunta: ¿quedará alguien como Diego de León , capaz de empeñar su último aliento en gritar "fuego" a su propio pelotón de fusilamiento? Hay mierda en vez de sangre en nuestras venas plastificadas. Y queremos creer que nos da igual.

Una vez más, he hecho las maletas para huir de Madrid. Empieza a ser costumbre. Sin embargo, esta vez no ha sido un viaje en busca del relax. Esta vez iba en serio. Esta vez se trataba de la Pandorga. Después de haber dado cobijo en mi madriguera a tres aragonesas (que puede parecer una chorrada, pero tiene su peligro) durante tres días, en los que conseguí compaginar la resaca letal y levantarme a trabajar a las 8, el sábado partimos hacia Ciudad Real el grupo más variopinto que jamás acudió a estas fiestas, con japonés pintoresco incluído.
Una vez allí, todo comenzó a desfasarse. Tras soltar los bártulos, vestirnos con nuestras peores galas y disfrutar de una comida casera (con pisto al vodka incluído), fuimos conducidos a la fiesta más salvaje que he contemplado jamás, la Zurra. Un parque lleno hasta los topes de peña embrutecida (local y visitante, y ahí aportamos nuestro pequeño grano de arena), dedicada en exclusiva a preparar la famosa zurra (vino blanco, azucar, limón y vermouth) que, durante toda una tarde, los mozos y las mozas de Ciudad Real se dedican a arrojarse los unos a los otros y a beber algo de la pócima, si es que sobra. Poco más se puede decir.
En un ambiente de máxima cordialidad al calor de los efluvios de la "limoná", nadie pudo evitar terminar calado hasta los huesos, pegajoso y alacatreando a vinacho. Sé de unos cuantos (sé donde vivís, colegas) que se echaron unas buenas risas volcando el contenido de un barreño sobre vuestro humilde narrador. Nunca me había enfrentado a un grupo tan grande de gente al borde del éxtasis y la experiencia ha sido irrepetible. No recuerdo haberme reído tanto. Acabamos como en las noches memorables, en la piscina y con los primeros síntomas de resaca.
Este ha sido un viaje nuevo, diferente. Quizá haya sido por la conviviencia continuada con tanta fémina junta (memorables conversaciones sobre depilación, chicas!) o por la experiencia de ver bailar a un japonés poseído por una música que tan sólo sonaba en su cabeza (we love you, Mitzoushi), sin embargo, la conclusión es clara: el año que viene quiero volver a la Pandorga. La hospitalidad de nuestros anfitriones (tres o cuatro comidas al día de lujo, cama, piscina y ropa limpia, auténtico hotel cinco estrellas), el buen rollo de estarse lanzando litros de vino indiscriminadamente y sin ningún tipo de violencia, el césped abarrotado de gente a medio camino entre la resaca y el botellón en ciernes, la sensación de cruzarte con alguien del Chami cada dos metros,... ha sido más que impactante. Han sido sólo 28 horas en Ciudad Real, pero han cundido como 3 fines de semana en Madrid.
En el zurrón me llevo bastantes cosas: el pañuelo mítico, la pulsera conmemorativa a la moda, unos vaqueros rotos, 0 euros de saldo, las miradas que derriten el hielo, un colorcillo cercano al bronce en la piel y la sensación de haber vivido el mayor acto de catarsis fiestera imaginable. También me llevo a mucha gente a la que me está gustando conocer y con la que me he sentido muy a gusto, pese a conocernos desde hace muy poco. Sólo queda decidir un punto crucial: ¿próxima parada? San Pedro Manrique, Askuarock 2005 en tierras de Teo, puede llegar a ser muy grande...
Acabo de volver de mi viaje y aún no me he repuesto. Puede que el hecho de haberme despertado en otro lugar, más acogedor, con olor a tierra húmeda, desayunos en la terraza rodeado de árboles, el sonido de fondo del arrullo de las palomas (ahora lo entiendo) y una casa llena de brazos abiertos tenga algo que ver. He pasado casi cinco días en un lugar idílico a orillas del río Gállego (nótese la velada coincidencia), donde he encontrado por fin una sensación casi olvidada: la paz interior, la sensación real de sentirme de vacaciones.A desnudarnos dentro de los bancos y a gritar que el horror
económico será derrotado por el calor de los cuerpos. Cuando nos
hayan acompañado a la salida, la duda les rondará durante días."
Esta revolución no tiene rostro

"Y entonces me hicieron prestar juramento en un libro en el cual ya nadie creía; (...) ustedes, señores militares, antes de llamrme "frívolo" o de endilgarme una alfa privativa, como en a-pátrida, a-moral, a-teo, golpéense mejor el pecho de tomadores de juramentos con todas sus fuerzas, hasta que les sobrevenga el bendito fin. Comparadas con las de ustedes mis manos son inmaculadas."
Arno Schmidt
La república de los sabios

Llamadme débil, pero necesito huir de esta ratonera otra vez. Ha sido una semana muy rara, sin sobresaltos, sin novedades, pero me siento extenuado. Toca emigrar otra vez, aunque sea un viaje fugaz, para poder encontrar lo que tan a menudo me pide el cuerpo. Un poco de calma, un poco de ajetreo, risas, locura, una compañía adecuada y ese perfume que acompaña los sueños de los que nunca querría despertar. Volveré cargado de historias y de esa melancolía pegajosa de los retornos solitarios a la rutina. Ya hablaremos...
Antes de que se me esqueza, o 25 de Xullo é o Día da Pátria Galega. Unha aperta moi forte os que o poidan disfrutar na nosa terra, sodes os brancos da miña envexa máis malsana.
Algo funciona mal, acaso porque
xa non temos os anxos proteutores.
Algunha cousa morre nalgún sitio,
non sei onde, non sei como se chama
nin sei de que materia está composta
a luz que identifica os outos muros
no derradeiro intre, acaso porque
xa non temos os anxos proteutores.
Algo funciona mal. En todas partes
transmiten telegramas, dan informes,
escriben longas nóminas,
pintan cruces de sangue, acaso porque
xa non temos os anxos proteutores.
Algunha cousa morre. Todos vemos
invasores durmindo sobre os mortos.
Pasan carros de ferro, e os soldados
saúdan e surríen, nada saben.
Salouca unha muller tras dunha fiestra,
e o povo fita e cala, acaso porque
xa non temos os anxos proteutores.
Alguén fesfolla escuras caliveras
do sí e do non da morte na amencida.
Si dubidas pon sí, pois todos saben
que naide é inocente nesta guerra
que nos foi decrarada, acaso porque
xa non temos os anxos proteutores.
Celso Emilio Ferreiro
Onde o mundo se chama Celanova
Acabo de descubrir algo que me ha devuelto por un momento a mi infancia: en mi calle, la novísima Calle Mozart, hay grillos. No es que viva en pleno asfalto -al norte, el Parque del Oeste (aunque suene a broma); al sur, la Casa de Campo; al este, los Jardines del Palacio Real; al oeste, el Parque de la Bombilla-, pero no deja de ser sorprendente el hecho de disfrutar de un resquicio de vida salvaje en plena urbe.Reencontarme con los grillos me ha devuelto de golpe a mis noches de verano en Ourense, sentado en el cesped de mi vieja casa con mi familia, intentando eludir el calor (nadie me cree cuando digo que en la vella Auria alanzamos los 40 grados cada verano), mientras los grillos interpretaban su aria antediluviana, el perro jugaba a cazar topos y mi abuelo desgranaba historias de esas que se cuentan cuando hace mucho frío o mucho calor para hacer nada. Creí haberlo perdido todo hace tiempo: la casa se malvendió, al perro lo sacrificamos para ahorrarle una larga enfermedad y a mi abuelo hace dos años que le llevo flores cada 28 de septiembre. De pronto, los grillos me han devuelto ese recuerdo que se perdió en estos cinco años de exilio madrileño... y no sé si hubiese preferido ahorrármelo, pero tengo que hacer frente a que, a partir de ahora, esta música no volverá a ser un simple cri-cri inocuo. Otro placer amargo para mi zurrón.
Termino con una confesión: cada día que paso en esta ciudad sin estrellas, me vuelvo más extranjero.
Últimamente sólo os escribo sobre mis "paréntesis" de la vida real, pero la verdad es que no creo que haya motivo de queja, el resto de mi vida carece de interés y se resume en pocas palabras: curro poco y a gusto, hace mucho calor y estoy sin un duro.En esta pequeña huida, he descubierto un oasis oculto casi en pleno desierto aragonés. Un viaje lleno de escenarios y personajes: la cerveza Ámbar (no es Estrella Galicia, pero está golosa), el Birosta, el cierzo, La Republicana, el helado de Aldo, los rockabillies, la venta piramidal, el rapado que me aconsejó cuidarla (có!), las mil y una despedidas de solter@, el providencial bus 30, el Jardín del Temple y mi paraíso privado con crepes bretonas y olor a canela. No hay mejor forma de conocer una ciudad que a través de otros ojos, de otros pasados y otros recuerdos que hacer tuyos.
Repetiré...
"El infierno de los vivos no es algo por venir;

hay uno, el que ya existe aquí,
el infierno que habitamos todos los días,
que formamos estando juntos.
Hay dos maneras de no sufrirlo.
La primera es fácil para muchos:
aceptar el infierno
y volverse parte de él
hasta el punto de dejar de verlo.
La segunda es arriesgada y exige
buscar y saber quién,
en medio del infierno, no es parte de él,
y hacer que dure y dejarle espacio."
" Lo único libre son los precios. En nuestras tierras Adam Smith necesita a Mussolini. Libertad de inversiones, libertad de precios, libertad de cambios: cuanto más libres andan los negocios, más presa está la gente. La prosperidad de pocos maldice a todos los demás. ¿Quién conoce una riqueza que sea inocente? En tiempos de crisis, ¿no se vuleven consevadores los liberales y fascistas los conservadores? ¿Al servicio de quiénes cumplen su tarea los asesinos de personas y países?"
Suena el timbre y, de repente, lo que en principio era un día destinado a pasar sin pena ni gloria entre tantos otros, se convierte en la mejor sorpresa que nunca has recibido. En el ángulo muerto de la mirilla se esconde lo único que realmente te apetece esperar. La sorpresa te deja boqueabierto y desconcertado, no te puede estar sucediendo a tí, justo hoy que parecía que nada iba a ser diferente ni mejor que ayer. El cartero inesperado ha dejado en tu umbral el abrazo que llevas pidiendo a gritos desde hace mucho. Ayer, con la decepción y la soledad a cuestas, hubieses hecho lo que fuese por tenerlo y hoy, sin más, está en el rellano, esperando a que abras con esa cara que merece 7 horas de viaje.Lo demás queda oculto tras la puerta cerrada.
Siguen sonando los Dire Straits en la estación a cualquier parte, mientras vuelves a casa preguntándote por qué de golpe las cosas buenas han empezado a llegar a tu nombre. Te sorprendes silbando... sonriéndole a la ciudad que vuelve del tajo con el ceño fruncido, enterrándose en la impersonalidad del Metro. Tú no, hoy no eres como ellos, hoy sonríes, destacando como un garbanzo negro entre sus caras de perro. El verano promete, y no ha hecho más que empezar...
¿Volverás a llamar a mi puerta?
Reconozco que últimamente me he ausentado más de lo habitual del país de los placeres amargos. El motivo está más que justificado. Me he pasado el fin de semana en Sanjuanes de Soria, en una de las fiestas populares más salvajes en las que haya tomado parte. Botas de vino dulce, sanjuaneras, charangas y una idílica sensación de buen rollo generalizado. Lo recomiendo a cualquiera que se atreva, aunque es recomendable tener un guía nativo (Gus y Teo, anfitriones enormes) y muy poco aprecio a la salud propia.
En esas tierras de paisaje árido es fácil ponerse en la piel del poeta y afirmar lo poco que recuerdan los campos de horizonte inabarcable al viejo y ajado esplendor de lo que un día fue Castilla. Qué suerte poder contar con una Leonor a la altura de las circunstancias, con la que descubrir la ciudad entrañable por excelencia y con la que recorrer los 360º del refugio más acogedor de toda Soria.
P.D.: ¿Recuerdas los fuegos de artificio?


