Rainy blues

Madrugada, dormitorio, cama revuelta. Paradójico paisaje insomne donde no se madruga ni se duerme ni hay nadie más que desordene las sábanas. No hay más que humo, ojeras y una palabra naciendo en el fondo de mi garganta, alumbrándose con dolor de mis entrañas. The blues.
La culpa no es de Robert Johnson ni de Elmore James. Tampoco voy a repetir mis clichés depresivos mientras esbozo este paisaje demasiado cotidiano. Podría cartografiarlo centímetro a centímetro, contar mis conversaciones con la pintura del techo, describir cómo me come el vacío por dentro mientras el amanecer desvirga otra vez las persianas. Pero esta no es como una de esas postales que dicen "estoy en tal sitio, todo es precioso, me quedaré una temporada". Esta dice "he tocado fondo y volveré en cuanto sepa cómo salir de aquí".


Fue esta tarde, rumiando la pereza y el caos apalancado en el sofá, mirando llover como las vacas ven pasar los trenes. A la deriva, tanto que oprime el pecho y el aire escasea. Un segundo antes de que se me cayera la casa encima, ya estaba chapoteando en los charcos de la acera, deambulando por las calles de un Madrid inédito, casi virgen. La gran ciudad lo sabe todo menos enfrentarse a la lluvia. Cualquier leve orballo rompe el devenir bovino de las riadas humanas, la rutina plastificada de una multitud solitaria se desvanece introduciendo una dosis de caos y de humanidad que inunda las calles. Puede que sólo sea por que desde siempre jugué a buscar significados arcanos en los cielos grises, tanto da. La ciudad inhóspita se sacude las gotas de lluvia bajo los soportales y es entonces cuando se muestra sin su habitual desidia, calada y sonrojada como sólo pueden calarse y sonrojarse las muchachas bonitas bajo el aguacero.
Lo sé. No tiene mucho sentido empezar hablando de colores del ánimo y luego perderse divagando sobre fenómenos atmósféricos, pero para mí significa algo. Me he cansado de los caminos cuesta abajo, de vagabundear para poder huir de mí mismo y volver a encontrarme invariablemente en este lecho sin salida de emergencia. Ya basta. Hay que mojarse para encontrar a la muchacha bonita en la tormenta. Es hora de levantarse y comenzar a encajar los golpes.

Dentro

Siéntelo. Imparable. Voraz. Denso, irradiando desde la boca del estómago hacia todas partes. Te entumece, te devora, te hace gritar, te impide pensar en cualquier otra cosa, enfocar cualquier otro pensamiento que no sea justo el que llevas días intentando evitar. Sin éxito, para no variar.
No tiene explicación. Sólo sabes que puedes sentirlo, probar su sabor metálico, escuchar su rítmica salmodia de desgracias desgranarse en el interior de tu cabeza con la constancia y la cadencia de un martillo pilón.
¿Será algo que le sucede a todos los demás? Lo peor es estar solo, sabiendo que no lo comprenden, que es una pelea en la que nadie te acompaña. Y que eres tú lo que te desafía, que eres tú el enemigo. Tu propio enemigo, tan íntimo que no se le puede esconder nada. Sólo hay un problema y es que no está en tí la solución. Está -si no, no sería un problema- demasiado lejos.
Sabes que puedes huir, dejándote transportar a algún remanso efímero de humo y risas. Sabes que puedes ponerle fin, pero hay algo muy dentro de tí que sabe que no merece la pena. Le harás caso, esperarás tu turno con mal disimulada impaciencia y cuando te quieras dar cuenta volverás a estar contando los minutos que faltan para la próxima vez. ¿Compensa? ¿Merece la pena llegar a no desearlo? Algo muy dentro me dice que sí, mientras la luna calla y los perros muerden la boca de mi estómago. Va a ser una noche larga.

Pasaje en préstamo

Estoy de vuelta. El pasado, escrito en una montaña de viejos billetes. Siempre de pasajes de ida y vuelta, apenas un bis a bis. En la retina, profundo verde, lluvia, ciclón tropical en sevicios mínimos, nada más que otro paréntesis de nostalgia y carretera para enfilar otro retorno a la ciudad en permanente construcción.

Lo siento, Gus, una vez más me demoro en este diario inestable. No hubo Reperkusión´06 y mira que lo siento. Se que dilato las pausas valorativas y que no tengo excusa. Muy pronto, me asomaré más a menudo, desde un nuevo charraro que jubilará definitivamente a mi vieja ferralla. Sin sede fija, sin trabajo, frente a una enorme página en blanco que emborronar. Todo está por hacer, luego nada es imposible. Ya os iré contando.

Mientras tanto, un fragmento prestado de saudade irredenta, de verde rebelde que nace de las cenizas de la vergüenza calcinada:

O meu país
os cartos e os poderes adicados
a convencerme de que non hai tal país
que é invisible
unha alucinación
un delirio.

Estevo Creus
Decrúa

Escena de salón


Lo prometido es deuda. A partir de ahora, ya hay dos agujeros de cerradura a través de los que asomarse. En diez días o así, volveré para apuntarme al Reperkusión'06 (lo mío es cargar amplis y montar escenarios) y para volver a apalancarme en el sofá del tío Gus, al calor de la buena música (PSYQUENCE, todo un descubrimiento), del humo envolvente y los buenos colegas.
Lo dicho, de momento sigo acondicionando el nuevo piso, estudiando y empezando a buscar algo de curro. Ya sabeis, en Palos de la Frontera, esperamos vuestra visita.

Noticias desde el exilio

Sólo tres cosas: estoy de vuelta na terra, disfrutando de la playa, el letargo, la buena vida y los buenos amigos; volveré pronto, no se asusten que este pais de placeres amargos no estará mucho tiempo dehabitado; y, por último, una afirmación categórica: cuando vuelva lo haré más fuerte, más duro y totalmente decidido. Hay dos seudoprofesores por ahí agotando el papel de sus letrinas... os voy a joder tanto que se os van a quitar las ganas de mercadear con mi carrera.


P.D.: Pronto, muy pronto, podrás oler el salitre... y catar esta piel renegría. Pasada la quincena, sólo queda esperar. How I wish you were here...

Una vez más, el pacifismo es terrorista

No muy a menudo, las figuras de cierto lustre político dejan entrever más allá de la máscara de la corrección, el consenso y el lenguaje políticamente correcto. Muchos sólo dejan ver la mueca involuntaria, el ademán distraído bajo la lluvia plomiza del discurso premeditado, para todos los públicos. Sólo en situaciones de tensión, cuando la situación parece serles radicalmente adversa, se les despeinan los lacados mechones de sus flequillos y los espumarajos asoman a flor de labios.

A veces la verdad se revela por sí sola, de forma casi inocente, si no fuese por que nos desvela el mecanismo perverso que mueve los engranajes y aprieta las tuercas del sistema. Ayer mismo, en entrevista con Periodista Digital, Francisco José Alcaraz, el peluquero jienense que dirige la Asociación de Víctimas del Terrorismo, declaró sin rubor alguno: "hablar de paz es asumir el lenguaje de Batasuna-ETA". No se lo pensó dos veces. Anda rebelde la oposición con las negociaciones con ETA, casi facciosa. Ayer mismo, día en que EL PAÍS desvelaba en un artículo que una delegación del primer gobierno Aznar se sentó a negociar con Herri Batasuna sobre un posible proceso de paz en 1998, exactamente un día después de que ETA asesinase a dos persona en Zaragoza. El propio Aznar salió a la palestra para defender esta decisión, afirmando que "ningún hecho de este tipo se interpondría en un momento histórico como ese". A ellos les salió mal, pero ¿es coherente que ahora el PP rompa relaciones con el Gobierno y sus líderes y lacayos afirmen una ruptura guerracivilista?. Esperanza Aguirre pide explicaciones al gobierno por el Gulag stalinista, Acebes afirma que los planes del Gobierno son los mismos de ETA, Rajoy, líder desde el armario, habla de chatajes y golpes contra el Estado de Derecho (ese mismo derecho que violaron para entrar en guerra e ilegalizar partidos).
Los medios echan chispas. La "Brunete mediática" ha calado sus bayonetas: Fede, el semanario Alba, Yanke y "su" Telemadrid, El Mundo, Libertad Digital y los demás voceros populares han respondido como un sólo hombre a la llamada del clan: "están rompiendo España". La AVT, amiga de la familia, se ha unido a la protesta convocando a sus huestes a otro sábado de lucha callejera antigubernamental. Primero fue por la familia (o contra los homosexuales), luego por la religión (o contra la pérdida de poder religioso en la educación) y luego por la patria (o contra sus enemigo, que, hoy por hoy, somos casi todos). Todos sabemos quién se junta esos sábados y contra quién ladran sus consignas.

Saltan a la defensiva cuando se habla de paz, como los endemoniados ante el agua bendita. Ya es hora de preguntarse por qué y atreverse a firmarlo en voz alta: el Partido Popular y su entorno necesitan el terrorismo de ETA y no están dispuestos a permanecer impasibles mientras desmontan su juguete favorito. Necesitan un enemigo, un coco para asustar a los crédulos, una excusa perfecta para usar de freno o arma arrojadiza ante cualquier propuesta nacionalista, un arma emotiva inapelable a la hora de amasar votos. Alcaraz, Rajoy y algunas víctimas no están dispuestos a permitir cualquier salida pacífica al conflicto, sencillamente porque no quieren paz, quieren venganza. Niegan que haya una guerra, pero no están dispuestos a pararla hasta que no vean al enemigo a sus pies y vencido al fin el fantasma del separatismo. Puede que no se den cuenta de que su victoria sólo pasa por más víctimas, más dolor y menos libertad para todos. Puede que no hayan oído el grito de la calle que pide paz. Paz sin más. No pueden oírlo, mientras vocean por las esquinas una nueva guerra civil. ¿No te lo crees? Enciende esa radio mañana temprano y acércate el sábado a pasear con ellos. Pone los pelos de punta, ¿verdad?

Mentiras

Constitución Española de 1978
Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes.


Artículo 17.

1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Nadie puede ser privado de su libertad, sino con la observancia de lo establecido en este artículo y en los casos y en la forma previstos en la ley.

2. La detención preventiva no podrá durar más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos, y, en todo caso, en el plazo máximo de setenta y dos horas, el detenido deberá ser puesto en libertad o a disposición de la autoridad judicial.


Artículo 21.

1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.

Artículo 47.

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

¿Protegen los poderes públicos el acceso a la vivienda digna? ¿Reconocen sus Fuerzas de Seguridad el derecho a la libre reunión? ¿Nos protege la ley contra la violencia policial y la detención arbitraria? Madrid, primavera de 2006: los antidisturbios de la Policía Nacional derogan de manera tácita los artículos 15, 17 y 21 de la Constitución para reprimir la manifestación pacífica que reclama la aplicación del artículo 47 de dicho código legal. Una vez más, sus bellos principios enunciados en ampulosos eufemismos no son más que la coartada que esconde la protección gubernamental del expolio y el amparo a la especulación. Los delincuentes de traje y corbata que se enriquecen a costa de las necesidades de todos son los que dirigen la represión de toda disidencia. Y sus voceros (Antena 3 en concreto) estuvieron allí mirando hacia otro lado, apoyando la brutalidad y criminalizando toda protesta. Maquinaria perfecta y bien engrasada de la que somos mudos cómplices.

Una vez más, su democracia es mentira.

El nuevo "aire" de la monarquía

La monarquía es una constante en el devenir de los siglos. La historia la han escrito los mandamases regios. Para mantener el poder absoluto de uno solo sobre todos los demás, las astutas testas coronadas se han valido de mil ardides con los que sojuzgar a la plebe: el estilo Luis XIV, el estilo Reyes Católicos (Torquemada´s style) y, más recientemente, el estilo Juancar. Nuestro preclaro regente constitucional ha sabido ganarse el afecto de propios y extraños haciendo uso de tres maniobras inéditas pero demoledoras:

> La "campechanía", es decir, dejarse rozar por el "pueblo llano" sin poner cara de asco y bromear con altos mandatarios como si fueran amiguetes del botellón.

> El viejo truco de hacerse el tonto, para parecer entrañable e inofensivo y que todos olviden quién le puso en el trono (sublimes resultados en la Infanta Elena y su Marichalar).

>Los rumores sobre la supuesta vida extraconyugal desenfrenada de Juancar con todo tipo de señoritas del mundo rosa, lo que le ha granjeado la simpatía del macho ibérico, capaz de ver así en el augusto Borbón a un prototipo perfecto de español de raza que, por encima de sus responsabilidades, sabe divertirse a la antigua usanza, a la más antigua de todas.

Sin embargo, como reza el dicho, no hay mal que cien años dure, y el truquito del decorativo rey bobo comienza a hacer aguas. Cuando reine Felipito, muy guapete pero un poco acartonao al gusto de la masa plebeya, ¿cómo garantizará la Corona su futuro? ¿Qué zanahoria atarán al palo del burro España para que siga tirando del carro y alimentando a parásitos de sangre azul? Ayer mismo, Letizia I, la Sugerente, nos mostró la nueva arma regia para seducir a los súbditos más jóvenes:

¿Cuántos jovenzuelos habrán descubierto en estas imágenes el primer escozor de la pubertad? ¿Cuántos habrán incluído a la Princesa en sus más tórridas fantasías? ¿Cuántos se lo habrán puesto de fondo de pantalla del móvil? Una vez más, la sangre azul impone su elevado sentido de la estategia sociológica. En un mundo que se convulsiona al son de los pecaminosos acordes del reggaeton, en el que el sexo duro se encuentra en cada esquina, la monarquía ha conseguido invadir el último espacio privado de sus siervos. Ya ni pajas nos podemos hacer tranquilos.

Dudas para terminar: ¿Acabaré en el talego por esto? ¿Es un conjunto color carne para abuelas o unas inocentes braguitas blancas estilo Chicho Terremo? ¿Para cuándo un posado en condiciones en la Interviú?

V cumple un año

Hace exactamente dos meses y seis días que no me acercaba por aquí. No es que os estuviera rehuyendo, pero es que siempre fui un fiel creyente en cierta teoría de la vida que defiende que hay momentos para escribir y momentos para observar, experimentar y madurar. He preferido volver ahora, justo en el aniversario y publicando de una vez por todas la fatídica cifra del post número cien. Ha sido un año de metralla lingüistica y visual para paladares inconformes, cien posts como cien balas disparadas a bocajarro, contra todo, contra todos, aunque no siempre a herir. Producción propia, desde las entrañas, en la que más de cuatro mil personas han participado, sólo con venir o aportando de su propia cosecha. Gracias por la visita, vuelvan cuando quieran. Pero no comencemos todavía a chuparnos las pollas (siempre quise ser el Señor Lobo de Pulp Fiction), volvamos al presente. Quizás alguno lo dude, pero puedo asegurar que en estos meses alejado del mundillo blog no he perdido el tiempo.

La carrera sigue su lento y angustioso compás de espera que me permita abandonar lo académico sin perder el sano juicio. Estoy en pleno periodo de exámenes, desquiciado pero decidido como un aviador japonés hacia los cinco últimos escollos que se interponen en mi camino. ¿Cuanto tardaré en estrellarme tomando todas las curvas en quinta? En julio, sea como sea, todo habrá terminado.

En lo que respecta a la radio, puedo decir que he conseguido algo muy importante a nivel profesional aunque no lo parezca: Jungla Urbana, el programa que el maestro Fernando Evangelio y yo mismo hemos defendido cada jueves en la media tarde de Onda Mayor, ha salido adelante con mucha elegancia y ha conseguido reafirmar más si cabe mi incondicional fanatismo por las ondas herzianas. En esta experiencia, nada mejor que nuestro equipo, una escolta de lujo formada por lo mejorcito de la factoría Chaminade: Bolo desgranando lo más fresco del panorama musical, Proudhom timonel de las actividades univeritarias, Arantza como brújula cultural de lo más interesante de la capital, Almu deshojando dulcemente los grandes clásicos del cine, Miguel busceando en la memoria colectiva y colegial e Iñigo como juez y parte de la única ventana mediática del deporte universitario. A los mandos de la nave, Luisito, el hombre "marrón", y asistiendo desde el exterior, nuestros colaboradores más versátiles: el perpetuo invitado Pablo y el trepa del post-it, Sito, en la crítica teatral. Un grupo enorme que ha funcionado a la perfección, tanto en el estudio como en las polémicas "cenas de programa". Cuatro meses intensos que prometen continuar tras el verano. Ya lo saben, últimos días de Jungla Urbana en esta temporada; este jueves 1, penúlitma sesión de 16 a 17.30 en Onda Mayor.

En la chistera, proyectos de futuro como Huevorrollo, espacio caótico y divertido para la Onda Mayor del año próximo. Sierra, Juan, Guilley a los platos, Leiro y el misterio,... promete guerra. A nivel más profesional, un contratillo de suplente en el megafonía de la Vaguada, a cargo de la SER (hay que ganarse unos duros) y el Master de Radio de RNE, si todo sale como debería este julio. Más cosas: mudanza este verano, huída estival de Madrid por primera vez en tres años.
Turno de alegaciones: Punto número uno: Sí, he visto la puta película y he de confesar que, aun siendo muy inferior al cómic original, no es todo lo mala que me esperaba (recuerden From Hell). Punto número dos: No, el origen de este V no se encuentra en el cómic de Alan Moore, ni en la serie ochentera de los lagartos marcianos, ni ningún rollo friki. El que quiera saberlo, lo tiene fácil.

Os aburro con mis historias, por eso a veces desaparezco de este país de placeres amargos. Como aquella inovidable sorpresa de Lisboa, como cada vez que puedo huír a tu regazo. Por hoy basta, vayan descorchando por mí el champán del aniversario, que pronto brindaré con todos. Y esta vez, prometo volver con ganas. Ha sido un año grande, ¿verdad, gafas?

Gracias por seguir ahí

Política, frivolidad y rabia

Esta bella señorita en sujetador es, nada más y nada menos que la ministra finlandesa de Cultura, Tanja Kerpala, una ex-miss de 35 años. Poco que ver con la imagen acartonada y casposa de nuestros Zaplanas, Rubalcabas y Acebes, pero, más allá de ese par de tetas y esa mueca de barbie plastificada, ¿qué diferencia a esta damisela de sus colegas? Lo mismo que diferencia un gobierno conservador de uno liberal, nada en absoluto.

Día a día, en este simulacro totalitario que se empeñan en llamar democracia, todos y cada uno de los ciudadanos del "mundo libre", en sus versiones de primera, segunda y tercera clase, pueden comprobar sin apenas esfuerzo la magnitud de la falacia. Hablan de libertad, de representación de la voluntad ciudadana, pero en realidad los políticos y sus voceros saben que nada es cierto. Poco más que masa empujada a elegir entre dos o tres versiones de una misma mentira. No existe espacio para ninguna propuesta fuera del redil ideológico que impone un falso consenso, corrompido para poder ser utilizado como la más sutil forma de censura.

Podemos ver los hilos que manejan este guiñol de marionetas que representan ante nosotros, jugando con nuestros ideales, mercadeando con nuestros derechos. En este mundo libre, el derecho a la vivienda digna, al empleo digno, a la dignidad misma, no son más que derechos proscritos, libertades arrancadas con cloroformo para continuar el expolio que nos rige. Lo dijo Galeano, "cuanto más libres andan las corporaciones, más presa está la gente".

Su mentira tiene pechos de plástico y la sonrisa edulcorada, pero su mecanismo opresivo cada vez es más evidente. El palo y la zanahoria para hacer andar al burro. Policías y políticos, pistolas y demagogia para que las piezas perpetúen el engranaje. Mientras unos nos distraen con sus juegos de crispación, los otros nos vigilan escondidos tras las porras, esperando el momento en que echemos abajo el telón del teatro de la "normalidad democrática". Día a día, el mundo se vuelve más injusto y a los medios les resulta más difícil edulcorar el conflicto. Su mentira se resquebraja al mismo ritmo que se pertrechan las brigadas antidisturbios. Algún día reventará la rabia y sus pistoleros dejarán de dirigir el tráfico para volver a entrar a tiros en nuestros parlamentos. Hasta entonces, seguirá la rutina del pan y el circo.

Noches de birra y risk

Hay noches destinadas a hacer historia. No os voy a hablar de una de ellas, pero siempre he deseado encabezar algo con esa frase. Este post está dedicado a una noche como otra cualquiera, en un piso cualquiera en compañía de cinco dementes reunidos en torno al mayor tablero de risk jamás construído por el hombre. O no, la verdad es que no importa saberlo.

Cartulina multicolor, tijeras, rotuladores, humo, litronas y seis tarados con mucho tiempo libre. Ingredientes de una noche para recordar. Reunidos ante un tablero artesanal de risk, construído a escala tres veces mayor que el original (tres veces más grande, tres veces más complejo, tres veces más rallante), comenzaron a pasar horas y horas de juego frenético, con las clásicas alianzas de vida incierta, ataques sorpresa, batallas de treinta contra treinta y, como no, el run-run casi musical de los dados. Para curar los nervios propios del juego, nada mejor que dos piezas de plastilina negra para construir las maravillas de cada civilización.

Puede que nunca volvamos a jugar (la noche fue larga y agotadora), pero ha quedado algo indeleble. La historia recordará los nombres de los valientes que se atrevieron a jugar una partida imposible: Isaac, artesano original y ejemplo de genocida compasivo; Asti, ideólogo del tablero y némesis acérrimo; Nico, mano de obra y estratega cervecero; Juako, dueño de Europa y "víctima" de las reglas; y vuestro humilde narrador, comandante del ejército negro y proveedor de humo a los pajarillos.

¿Qué quién ganó? ¿Acaso lo dudáis?

Aforismos: Ha nacido una estrella


"Te juro que como tierra, mi madre dice que es muy san
o"

(De nuevo Almu)
Hay un nuevo talento en ciernes. Aviso: esta sección corre peligro de ser usurpada por la nueva lengua más rápida a este lado del Manzanares. A cubierto que dispara.

Aforismos: nosolometralla

"los eructos siempre huelen a chorizo aunque no hayas comido chorizo, como los pedos siempre huelen a caca aunque no hayas comido caca."

Almu dixit, una gran cita de hondo calado filosófico. Moraleja: por la boca morimos todos, todos llevamos un pequeño Metralla dentro deseando salir y esputar.

Ya os contaré luego...

Los dioses se han vuelto locos

El mundo está patas arriba por una caricatura danesa. Se cierran embajadas nórdicas en Oriente Medio que, posteriormente, son pasto de la turba y las llamas. Los mensajeros del odio atizan en nombre de Alá la llama de la discordia y, al otro lado, los mandamases critican los excesos de la libertad de expresión. Parece mentira, pero está sucediendo, hemos vuelto al siglo IX.
Amigos musulmanes, católicos, judíos, budistas o adoradores del becerro dorado, ¡QUE OS DEN POR EL CULO! Vuestra y de vuestras verdades absolutas es la culpa de muchos siglos de Cruzadas, Guerras de Religíon, Pogromos y Holocaustos varios. Día a día, los sacerdotes del odio claman contra todo lo laico desde sus púlpitos/minaretes, tildando a lo "sin Dios" de abominación de Satanás culpable de enfermedades y depravación sin cuento. Mentira. Otra mentira más de su hecho religioso.
Los no creyentes tenemos que vigilar y autocensurar nuestras manifestaciones de no-fe para que nadie se sienta ofendido, para que nadie se sienta ridículo postrado de rodillas ante un ídolo de madera.¿Y ellos? Nunca se han cortado de castigarnos a sus infiernos o hacernos blanco de sus bombas, culpabilizándonos de la misma cuesta abajo de la espiritualidad que les está vaciando los templos, pero que, al mismo tiempo, engrosa las filas de los múltiples fundamentalismos confesionales. Ya basta.Ya son demasiados siglos de manipulación religiosa con fines políticos. Nadie debe callarlo: Mahoma es un terrorista, Jesús es un cruzado, pero porque el hombre, a la vez acólito y sumo hacedor de dioses, les puso armas en la mano. ¿Llegará la Tercera Guerra Mundial? ¿En qué bando seremos bien recibidos los ateos?
Un abrazo, Proudhom y Anómalo.

Boceto de impresiones


Recién despierto. A veces es tan solo un edificio en ruinas, como el espacio que se interpone entre dos coordenadas de vacío, poco más que otro lugar al que no te dirigiría ningún mapa. A medio desperezarse, aturdido por lo que no ha podido pasar y por el recuerdo difuso de lo que, definitivamente, ha sucedido. Tan solo un extraño vistiendo la ropa de alguien, viviendo a través de la vida de otro, entre lo irreal y el vacío del que aparta la mirada.
A veces, se queda en silencio. Es entonces cuando la sensación se vuelve inaguantable y no hay tormenta que pueda acallarla. Podría ser otro comienzo, piensa, mientras sólo puede habitar ese cómodo "al margen" y esperar a cubierto, mientras se deja ir en esta levedad líquida, amniótica. Podría ser, solamente, que está loco.

No ha pasado tanto tiempo. Las líneas están más difusas, las cadenas son más suaves, la indiferencia aletarga las conciencias, pero seguimos aquí y allí, separados para siempre, enfrentados hasta el final. Tras el despotismo de su maquinaria "democrática", funcionaria y policial, se esconde la dominación arcana del poderoso, defensor de su expolio con las armas del mercenario y el torturador. Nos cruzamos en las calles y podemos distinguirnos en seguida, en sus miradas altivas, en nuestros puños cerrados.

Alguien me habló esta semana de fascismo dulce; cada día lo veo con más nitidez, cada día somos menos dueños de nuestra indignación y dormimos el sueño atormentado del prisionero que no sabe que lo es. Mira sus cámaras, sus porras, el perro con bozal de los seguratas del metro, los mismos que apalearon gratuitamente a aquellos dos colegas míos. Su seguridad se basa en el miedo, miedo desde sus noticiarios al extranjero, al pobre, al conflicto a gran escala; miedo en las calles a sus carceleros de la libertad, del vigilante al que nadie vigila. Su violencia se hace más visual, nuestra rabia se vuelve difusa, distorsionada por sus voceros y negada por los dueños de la historia. Es la lucha de siempre, la lucha que nos advirtieron que nunca acabará.
Han conseguido una gran victoria, convenciéndonos de la derrota, de la obsolescencia de los principios de igualdad y dignidad, arrojados al papel de mudos espectadores impotentes como Winston, el personaje de Orwell, obligado por la tortura a afirmar que dos más dos son cinco. Hoy cada vez menos se puede permanecer indiferente a su nuevo despotismo de apariencia limpia y bellos principios vacíos, la dictadura que nos deja elegir entre dos reflejos estériles que se turnan la mentira llamada pluralismo. No me considero demócrata, no si sólo puedo serlo una vez cada cuatro años, no si en ese mismo término caben los que añoran la Plaza de Oriente, los terroristas de la cal viva y los revolucionarios de ida y vuelta. Y si no lo digo reviento.
Para concluir, una recomendación musical: Banda Bassotti, i figli della stessa rabbia:
Stalingrado
Fame e macerie sotto i mortai
Come l'acciaio resiste la citta'
Strade di Stalingrado, di sangue siete lastricate;
ride una donna di granito su mille barricate.
Sulla sua strada gelata la croce uncinata lo sa
D'ora in poi trovera' Stalingrado in ogni citta'.
L'orchestra fa ballare gli ufficiali nei caffe',
l'inverno mette il gelo nelle ossa,
ma dentro le prigioni l'aria brucia come se
cantasse il coro dell'Armata Rossa.
La radio al buio e sette operai,
sette bicchieri che brindano a Lenin
e Stalingrado arriva nella cascina e nel fienile,
vola un berretto, un uomo ride e prepara il suo fucile.
Sulla sua strada gelata la croce uncinata lo sa
D'ora in poi trovera' Stalingrado in ogni citta'
Señoras y Señores: ¿Recuerdan la mítica sección Aforismos del Metralla? Bueno, pues en este nuevo año, el susodicho Metralla vuelve con su artillería más cargada:

¡Nena, a mi no me gusta ser tu chacha, a mi me gusta ser tu chico latino!

As paredes non calarán

Galiza, sitio distinto. No contexto da chamada "Operación Castiñeira", once militantes do movimento xuvenil galego Assembleia da Mocidade Independentista foron detidos e postos á disposición xudicial baixo o delicto de "asociación ilícita". Dita organizazón nacionalista nunca ten apoiado, asistido, organizado ou amparado ningunha actividade ilegal, salvo que se considere delictiva a disensión política e social. Istas once detencións de membros sinalados da AMI ten coma único obxectivo a represión e a criminalización do movimento xuvenil galego, detidos na rúa, no traballo, vendo rexistrados os seus fogares, confiscados os seus papeís e discos duros (os do traballo tamén), revisadas as súas amizades e postas en tela de xuízo as súas crenzas políticas. Coñezo a algúns dos detidos, abondo como para saber que non son tan diferentes de calquera de nós.

Iste non é o primeiro golpe do aparato politíco policial contra un movimento sinalado pero imparávelmente crecente na Galiza. As forzas de seguridade do estado estánse a empregar a fundo para tensar o máximo a situazón. Ista mesma semana, os asistentes a unha charla sobre a situación do movimento nacionalista trala vaga represiva foron ameazados pola policía compostelana con seren detidos por "resistencia á autoridade". Dende o pasado mes de agosto, Giana Rodrígues e Uxío Caamanho permanecen nas prisións de Brieva e Navalcarnero, respeitivamente, a espera de seren xulgados pola súa presunta participación no incendio dun caixeiro automático. Mentres, as organizacións xuvenís AGIR e BRIGA son amezadas coa ilegalizazón. En setembro de 2004 o militante Diego Vinha morre en Arteixo, durante a súa estadía nas dependencias da Garda Civil. O silencio guvenamental e meiático continúa (Arteixo non é Roquetas). Por outra banda, Francisco Vázquez, alcalde "socialista" da Coruña, emprega 15.580 euros mensais do peto do concello para protexer a bandeira española, sita no paseio do Orzán, con efectivos policiais as vintecatro horas do día. ¿De quén? ¿Contra quén?

A situación é crítica mentres os meios de comunicazón calan. Compre, máis ca nunca, reflexionar sobre a caste de democracia que somos, permitindo todo aquelo polo que se luitou fai só trinta anos. Recordemos as verbas de Bertolt Brecht: "Primeiro viñeron a prender os comunistas, pero eu non falei porque non era comunista...". ¿Virán algún día a por nós?

Recogiendo guantes y pedazos de Navidad

El comienzo de año me sorprendió, como siempre, ebrio, rodeado de viejos amigos, desconectado, ajeno y lejano a mis paisajes habituales. Otro espejismo más de corto recorrido. Poco después, el camino de vuelta a Madrid (con escapada previa al nirvana), con los exámenes pisándome los talones y la incertidumbre de pasar parte de la Navidad en solitario. Rebuscando en vuestras bitácoras he encontrado una actividad insospechada y un desafío. No tenía pensado afrontarlo, pero la madrugada y el humo me han envalentonado a improvisar una versión libre del relato sobre el destino propuesto por Agúndez. Espero que os guste o que, por lo menos, no desluzca el nivel alcanzado por el resto de versiones. Ahora es tarde y mañana los Reyes de Oriente me traen unos apuntes fresquitos de Doctrina Social de la Iglesia. Ya me contareis.

Juan sube al avión por el pasillo enmoquetado del brazo mecánico. Traje a medida, zapatos lustrados, maletín de cuero y manos callosas de quien no nació para ser servido. Mirada inquisitiva y desconfiada, producto del medrar desde lo más bajo, con la única idea no seguir la tradición familiar de amasar miseria encadenado a una tierra ingrata. Anillos de oro y gemelos con sus iniciales esconden el pelo de la dehesa del venido a más. Media sonrisa desafiante, cabellos untados en brillantina espesa, vientre inflado de exceso que no recuerda lo que es la penuria. Cuarenta años atrás, con una maleta de cartón y un billete para ultramar, juró morir antes de volver a la tierra yerma de sus padres. Ahora, un subalterno cetrino descarga su equipaje del Mercedes blanco para acarrearlo al mostrador de fracturación.

Arriba, encaramado sobre las nubes, Juan sabe qué está sobrevolando. Se lo están diciendo a gritos sus entrañas. A miles de pies bajo su orondo trasero, su hogar sin morriña se extiende como una tela vieja cosida de retazos. Una turbulencia, traga saliva. A la tercera, mareos y remolino de azafatas en los pasillos. El piloto murmura leves excusas en una confusa lengua germánica mientras caen las máscaras de oxígeno. Las nubes quedan atrás y el suelo se hace grande en los ojos de buey del pájaro herido. Juan suda agua amarga que juega a suspenderse en el vacío desde su bigotillo. Vuelo en picado, gritos de histeria de los que se encomiendan a un dios duro de oído. Segundos antes de la colisión, vuelve a su mente el olor del establo, el sol de la vendimia, la voz de su padre. Todo su viaje hacia arriba se le revela como un sueño vano, un esfuerzo sin sentido de tortuga patas arriba, el camino de ida y vuelta de un escupitajo proyectado al aire. Demasiado tarde para mirar atrás. Las tradiciones familiares, antes o después, terminan por hacer valer su lógica inexorable. Entre el amasijo de hierros calcinados, los restos del indiano se funden con el barro que un día maldijo. Llámenlo justicia poética.

Madrugada. Diciembre. Humo

Vuelvo a las andadas y, como en las mejores noches, sin más que ofrecer que nocturnidad y alevosía. Se hace tarde y ha pasado mucho tiempo. ¿Lo echabais de menos? Yo hoy sí. El vértigo en la flor del paladar, el run run de treinta y cuatro teclas y una habitación vacía en plena ebullición. Esta mañana, al ver de nuevo al "huído" Javi Gala, me di cuenta de que los acontecimientos giraban en esta dirección.

He dado unos cuantos tumbos hasta llegar aquí. Más de cincuenta días sin fumar tabaco. He estado lejos, recomponiendo las cosas que de verdad merecen la pena, respirando aire fresco lejos de la capital en obras. El I Taller de Radio Chaminade salió adelante, gracias a Chipi, Prudhom y Clara (no te vayas tan pronto, loca). En febrero, Jungla Urbana en Onda Mayor, otra vez de la mano del maestro Evangelio. Enorme resaca del pasado fin de semana. Poco más que pueda contar. Llevo una temporada con los ojos muy abiertos, dando muchas vueltas, sin pararme a pensar para que no se me escape el momento. Esta noche toca detenerse en la cuneta, envolverse de humo y poner en orden el pasado reciente, paladeando ese whisky escocés. Se hace tarde y nada me espera. Quizás mañana sea diferente. Por hoy ya está bien para ir abriendo boca.

Hablo en voz baja para no despertar a nadie. Son las cinco de la mañana y sólo me acompaña el café, las ojeras y el recuerdo de la chica de la camiseta de Nirvana. Come as you are, me dijo una tarde y, desde entonces, nunca he tomado el camino de vuelta. Nos une algo más que la gravedad, algo más que la mutua atracción que ejercen dos cuerpos que se necesitaban y se buscaron desesperadamente el uno al otro. No espero que lo comprendáis, todos no.

Nadie puede regalar nada mejor que la esperanza de no morir incompleto, de saber que has encontrado algo que, más allá de una alucinación de un instante, da sentido a todo lo demás. Casi todo tiene una explicación al fondo de esos ojos negros. Llamadme cursi, despreciadme por ser sensiblero. Me da igual. Merece la pena. Otros mueren sin saberlo, algunos lo rechazan, a otros se les niega. A mí me lo regalaron una noche que dura ya más de seis meses. No espero que lo entendáis, por que ni yo mismo me lo explico. Al final, como casi siempre, cualquier palabra es un pobre intento de explicar a qué sabe la electricidad que nos atraviesa el espinazo.

Son las cinco y veinte de la madrugada, se velan las ojeras, se oscurecen los párpados y, de repente, me sorprendo a mí mismo en medio de lo que parece ser un ataque de lucidez. Por eso, punto y final por hoy, abrazos para todos. El resto, en ese viejo poema de Celso Emilio Ferreiro.

Por no callar

Sigo aquí, aunque no lo parezca. Ha pasado un mes casi en blanco en estas páginas, pero lleno de proyectos y de cambios en mi vida "real". Tiempo de mudanza en el viejo país de los placeres amargos. He dejado de fumar, después de diez años de humo empedernido. He vuelto a escribir, aunque no aquí, sino en ese cuaderno negro que insisto en llevar conmigo a todas partes. He vuelto a Ourense, sólo para volver a pasear bajo la lluvia impenintente.

De regreso a Madrid, se me ha presentado otro retorno apetecible. Volver a la radio. De la mano del incansable Fernando Evangelio, crujirán los micros de Onda Mayor, la radio libre en la que di mis primeros pasos y que han intentado callar sin éxito. Pronto os contaré como podreis escucharnos desde Internet. Por si fuera poco, el maestro Chipi me ha encargado que le asista en un Taller de Radio que llevaremos a cabo en el Chaminade. Sorprendente saber que alguien considera que puedo ser útil, que tengo algo que decir. Aún me cuesta creerlo...

Pero vayamos poquito a poco. Acabo de volver y ya os estoy aburriendo con mi vida. Poco a poco, ya os iré contando más cosas. Ahora toca envolverse en las mismas mantas frías de cada noche y soñar que mañana será distinto y que aún me acompaña ese olor familiar que me mantiene aferrado al suelo. Ya es tarde, se calentó la cerveza y toca distraer al mono con desvelos. A ver si siguiera lloviendo...

"Me han llamado ya estalinista, espía soviético, momia, han dicho que soy mala persona, perverso. Sólo les quedaba el peor insulto: llamarme lo que ellos eran, falangista. Si sabrán ellos cómo se podía ser de miserable siendo falangista: era su partido, su personalidad. Voluntaria, elegida. Sigue siéndolo. Los que no tuvieron tiempo, se dicen demócratas, o se dicen ácratas, o monárquicos: pero ellos y yo sabemos que, si hubiera otra guerra civil, estarían en el bando del nuevo Franco. No sé cómo no les da vergüenza que su dictadura me obligara a escribir como si fuera uno de ellos. Yo no tengo esa vergüenza. Estoy satisfecho de haber vivido de rodillas esperando el momento de ponerme de pie."

Eduardo Haro Tecglen

Gracias por ayudar a forjar la memoria histórica robada, de la que nunca dejarás de formar parte. En territorio ocupado no hay lugar para el olvido.

Retorno al amado caos


Regresé casi indemne, nunca hundido del todo, casi siempre flotando en el limbo de las pupilas brillantes. Da igual, esta no es otra de esas historias de desarrollo tortuoso y final feliz. Lo fundamental, la posibilidad de volver, de reconstruirme pieza a pieza tras regresar de un pasado que nunca parece el mismo. El tren está en marcha y esta vez conmigo dentro, viviendo, a pesar a todo, el mejor momento. Sé a quién echarle la culpa, sé exactamente qué es lo que me hace levantar cada mañana, amarradado a ese olor a canela en medio del caos.

Ha sido un fin de semana más de retorno que de desencuentro. De recuperar esas noches interminables sentados en un parque (aunque exiliados del Padre Feijoó), de giros vertiginosos y reencuentros. Y de despedidas. Paso tan poco tiempo en tantos sitios que a veces me parece encadenar sólo despedidas y últimos instantes. El domingo se acabó. Regresé a otro hogar que confundí con el mío, mientras terminabas de resolverte el verano y yo devoraba empanada y proyectos con lo más selecto de la promoción Chaminade del 2001. Otro final feliz que me dibujan sin rutina ni empalague. Otra matrícula, la cola de siempre en secretaría, sobremesas sorprendentes, maletas, planes de viaje y cientos de ratos perdidos paseando la ansiada geografía. Bienvenida sea esta rutina por conocer. Vuelvo, dispuesto a enseñar los dientes y a dejarme llevar a dónde quieras llevarme.

Ahora puedes dejar de ser mi musa del agobio. Duerme, sin guillotinas cronometradas que mutilen tus sueños, sin fechas escritas en rojo en el calendario de los problemas. ¿Recuerdas? Historias enormes que suceden entre cuatro paredes y una cama de 1'05, desayunando ese olor bajo las mantas, cerca... por si la gravedad fallase. Duerme.

Permanente estado de conflicto


Cando rematou a guerra, o banqueiro voltou a amasar a nosa pobreza, o carceleiro tornou á cadea, o político ergueuse de novo no seu púlpito e nós voltamos ás nosas miserias. Só o soldado permaneceu igual, coas armas na man, só que agora o seu fusíl ollaba cara nós. E non deixou de apuntar ata que volveron necesitar do noso sangue na súa próxima guerra. Outra máis, tan semellante a todas as anteriores, anacos todos eles dunha enorme Guerra que se libra cada día contra todos nós, os que sempre nos vai tocar o lado feo do canón.

Sómola causa de que esistan policía, pelotas de goma e grandes meios de manipulazón, non vaia ser que nos demos conta de que, sin nós, o seu mundo e as súas regras non se teñen en pé. O seu sistema sempre sostido en dous principios ineludíveis: o páu e a cenoura, a mentira e o canón que nunca deixa de apuntar ás nosas cabezas, pra que non cometámolo erro de pensar de máis. A orde social supostamente menos inxusta, dividida entre os que non teñen nada e os que contan con longas ringleiras de antidisturbios, xuíces, voceiros, demagogos, militares e paramilitares para defender o que non é seu, para perpetuar, xustificar e manter iste expólio. Manteñennos calados a base de medo, axitando as pantasmas do terrorista, do desorden e o conflicto pra que non teñamos tempo de pensar na maquinária imperfecta que nos governa. En perpetuo estado de conflicto latente, o cidadán consinte en sacrificala súa liberdade en proveito da seguridade fictícia. Por iso necesitan permanetemente un inimigo, unha ameaza contra a que luitar. Trala cortina de fume, iste é o xeito en que traballa a súa democracia.

Incertidumbres, pesares y trayectos

Hoy termina el verano. Hace diez días que este humilde narrador no daba noticias y ha decidido hacer balance ante el próximo comienzo. Los exámenes salieron mal, se avecina un nuevo viaje hacia el hogar de no retorno y pronto comenzará otra vez la universidad. Sí, lo habeís adivinado, sigo siendo universitario, como mínimo hasta mayo. Después de los exámenes, borrachera, fiestas del PCE, reencuentros y proyectos para el año.

Os lo iré contando, como siempre, pero de momento prefiero quedarme traspuesto en el sofá, al calor del humo denso y la telebasura. Tan sólo me queda esperar un regreso indemne, un comienzo suave y el ruido del motor de tu autobús en Avenida de América. We´ve got a long, long way toghether...

La felicidad en el período de entreguerras

Hace días que no me prodigo por el País de los Placeres Amargos, quizá porque a veces dejo de creer en su existencia. Ahora recuerdo que nunca os he explicado cuál es el significado de esas coordenadas ni qué me llevó a establecerme en ellas, pero eso carece de importancia. Sólo puedo deciros que a veces me rescatan de sus latitudes para enseñarme todo lo que existe más allá de su cómoda incomunicación.

Siempre me ha gustado conocer el terreno que piso y estar preparado para lo que pueda suceder, evitando las sorpresas y la decepción, escondido tras el cinismo y la mirada feroz. Pero eso se resquebraja. He descubierto (me han descubierto) el placer de volar sin red, expuesto pero sin miedo al fracaso. Es muy fácil no intentarlo y lamentarse con el ceño fruncido. Es muy cobarde no entregarse nunca, no enseñarle los dientes al riesgo por temor al segundo después del mejor de tu vida.

Después de la pequeña tregua, de las cañas en la mítica cervecería, de los planes mutantes, de lamer las lágrimas cargadas de significado y de recibir el mejor regalo al calor de mis veintitrés velas, sólo me queda regresar a mi pequeño País de los Placeres Amargos, a enfrentarme a la recta final de unos exámenes de los que, por una vez, saldré con la frente alta. Me esperan demasiadas cosas como para entretenerme en algo tan nimio. En el zurrón, tu olor y la certeza de saber a donde me dirijo. Pronto será otra vez martes y los dias pasarán volando...

Hoxe non

Hoxe non teño ganas de dicir nada, vou demasiado canso e é tarde abondo como pra nin sequera ter ganas de pensar en castelán. Sen razón aparente, seica será pola acumulación de materias bastardas nos miolos, estou esquivo co exterior. Mañá será distinto, mañá comeza agardando na estación de buses. Deíxovos con Uxío Novoneyra, poeta do Caurel, traductor de Mao ao galego, poeta da greve do 72 no Ferrol que xa non tiña dono.

PECHOUSE a noite riba do ucedo
i eu non vin einda a cor da miña amiga.
Agora é cando ún treme e ten medo.

ISTE desacougo! Esta cousa! Esta mao xorda que tira!
Iste querer irse sin saber para onde!

AGORA o meu cor é unha chaga encendida.
Unha mao loba anda escalazándome a ferida.

ESTA door que se oi!
Iste cor meu!
Esta door que me veo ela de seu
Sin saber polo que foi!

FOI coma se caira nunha cova.
Antes era noite i era día
Agora é todo unha negrura loba.

Uxío Novoneyra
Novas verbas de door, de Os Eidos

Vacío

Un segundo más tarde, cuando ya estaba en brazos del vacío, notó el calor ausente de la mano que acababa de desprenderse de la suya. Miró hacia atrás, hacia arriba, buscando sus ojos. La encontró, todavía al borde de la azotea, tan bella, tan ausente como siempre. Juntos, volaremos juntos. Lo comprendió todo, una fracción de segundo antes de estrellarse contra el asfalto. Sonrió, miró hacia lo inevitable y dejó que sus ojos se invadieran por la creciente enormidad del suelo.

Un segundo más tarde, sólo un borrón sobre el pavimento. Nunca setenta kilos de vacío han hecho tanto ruído. Ocho pisos por encima, la belleza ausente acababa de entender el porqué de su sonrisa. Tras el estupor de la promesa rota, la certeza ensordecedora. Ella había muerto dentro de él, un instante antes de abrazar el suelo. Murió al soltarse de su mano, murió mientras ambos se miraban, separados por un abismo, entre la inercia y la gravedad. Entonces supo que nunca volvería a estar sola.

Otra vez sin trabajo, otra vez en septiembre

Ayer me volví a despedir de la radio, de mi tercer período de prácticas en Radio Nacional, de mi tercer verano consecutivo como naúfrago en la capital vacía. Dos meses en Radio Exterior, dando voz a los que decidieron ponerle brazos a la solidaridad. Es duro dejar las ondas cuando apenas empiezas a acostumbrarte, cuando tienes la certeza de haber encontrado la vocación tanto tiempo dispersa, cuando sabes que sólo falta que un pedazo de papel avale la capacidad de enfrentarte a algo que no se aprende en las aulas de una facultad apática. Pongo mis pulmones al servicio de las palabras que estallan y levantan astillas.

Tras el fugaz contacto con el futuro condicional, sólo espera Septiembre y once batallas perdidas por enmendar. Necesito acabar la carrera antes de que me pudra dentro, a fuerza intentar digerir materias vacías e inútiles que sólo te enseñan a saber tragar sin poner cara de asco. Lo necesario para informar se aprende en la acción, no en la teoría obtusa.

Sólo me queda enfrentarme al reto, cerrar etapa y volver a empezar en la piel que he escogido. Puede que no sea mañana, pero me he jurado volver al estudio. Una irremediable atracción me hará volver, como cada verano, puede que alguna vez para quedarme. O puede que no vuelva nunca. Mejor no pensarlo. Por si os lo estabais preguntando, vuestro humilde narrador vuelve a estar bajo la locura de los exámenes, sin musa del agobio que le ampare, todavía. Voy haciendo más café...

Por cierto,se admite porra: 11 exámenes (dos de cuarto, cuatro de quinto, tres optativas y dos de libre configuración) en 14 días. Hagan juego señores...

Oigo incluso cómo ríen
las montañas

arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas...

poco importa

poco amor
o poca vida
no es tan malo

lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso

nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.


Charles Bukovski
Poema

Incompatibilidades con el progreso

Esta semana estoy gafado con el mundillo informático. He de comunicaros la defunción de mi ametralladora de palabras, el ordenador con el que dí mis primeros pasos más allá del lápiz y el papel. La ferralla se despertó una buena mañana y ya no recordaba ni el explorer. Se fue, con dos años enteros de datos y archivos dentro (veremos si en la autopsia puedo recuperar el contenido de la unidad c, con mis fotos, un par de proyectos, muchos textos y mis últimos descubrimentos musicales).
No era el mejor, ni el más rápido, ni siquiera funcionaba del todo bien, pero creo que le saqué todo el rendimiento que pude a sus 4 gigas de memoria, su procesador pentium y sus 128 megas de RAM. Lo construí pieza a pieza, convirtiendo un triste despojo de oficina en una herramienta útil y entrañable. Fueron dos años grandes, ferralla.

Para continuar mi via crucix tecnológico, me puse a utilizar el ordenador que mi excasero (Juan, la culpa no es mía, apenas lo toqué) dejó tras de sí como un chucho en verano. Un trebello como el mío, quizá un poco mejor. Tras menos de una semana de uso cuidadoso, más por desconfianza en la máquina que por otra cosa, anteayer lo encendí y, sin más, explotó. Como suena, explotó, con su humo y su olor a rueda quemada. La cantidad de pelusas y mierda acumulada se incendió y petó el motor de la ventilación y parte del cableado. Segunda víctima de V en menos de una semana.

Ahora soy un internauta errante, que os escribe a salto de mata entre los portátiles de mis compañeros de piso que, por cierto, me miran raro cuando les pido que me dejen conectarme. Les disculpo, yo también creo que soy gafe. Y esta noche se ha confirmado. He intentado subir un par de fotos de mi difunta ferralla y Blogger me dice que ni se me ocurra, que hay fallos en la descarga de los archivos. Se habrá corrido la voz.

La única noticia más o menos positiva es que me he hecho con un dominio .tk, www.vdevarela.tk , desde el que podéis acceder a este humilde blog. La idea, como casi siempre, me la dió el incombustible Chico Desenfocado (las anginas, ya pasarán!!) .Si os apetece tener vuestro propio dominio gratuito ya sabeis, www.dot.tk. Fácil, cómodo y para toda la familia.

Menos mal que el gafe de vuestro humilde narrador no ha llegado al correo postal. Justo las palabras que necesitaba recibir, musa, las más inesperadas, las que se cuelan como agujas entre la piel, alcanzando el rincón más oculto, donde se esconde lo más privado, la fibra más genuína y pura de mis entrañas, la tortuga dentro del caparazón. Sólo tú, nadie más conoce el camino.

Firmado: V en el exilio telemático, a una semana de los exámenes y a dos de los 23 años.

Viaxe ao pretérito imperfecto


Me había prometido no dejar pasar otro verano sin volver al Atlántico, al océano que aún encierra parte e mis mejores recuerdos de infancia y adolescencia. Reconozco que tenía miedo. Miedo de que nada fuese como lo recordaba, miedo al retorno a una familia que apenas reconozco, miedo de un lugar que rehuyo incoscientemente desde hace casi tres años. Me armé de valor (sé bien a quién agradecerselo) y decidí huir en modo suicida: llegué a Pontevedra en la madruada del sábado para regresar a lo largo del domingo, apenas 36 horas.
Me alegro de haber podido afrontar lo que más temía y, pese a no ser una estancia especialmente agradable, he podido hacer lo que deseaba. Baño gélido en Silgar, cigarros en la terraza al rumor de la marea mientras la luna juega a reflejarse en la ría, reencuentro memorable con los viejos amigos estivales, borrachera graciosa y vuelta a casa casi intacto. Casi. La indiferencia rompe todas las burbujas antibalas.

Después de un viaje de vuelta protagonizado por el fuego (recordemos, el expolio es explotación) y nueve horas de trayecto infernal, me encuentro de vuelta en Madrid, enfrentado a la realidad de los exámenes (11 en 14 días) y a la ausencia ineludible. Ya sólo puedo agarrarme a la certeza de que me he hecho más fuerte y menos dependiente de lo que un día fue el núcleo referencial. De que no estoy tan solo como pretenden hacerme sentir. De que, en cuanto pueda, es necesario que empiece a soltar lastre para poder volar por mi cuenta. De que aquello que se empeñan en llamar familia, se hace día a día con aquellos que realmente saben darte cobijo hasta que pasa la tormenta.

De vuelta a la ciudad sin estrellas, no puedo evitar añorar la cadencia de las olas sobre la arena, ese sonido que devuelve al latido que me acuna cuando me quedo dormido abrazado a tu regazo.
"Os cazáis y os imitáis unos a otros, sin tregua, desvariados, medrosos como sombras sin sepulcro, os perseguís corriendo, miserable revoltijo."

Friedrich Hölderlin
Empédocles

Mañana os cuento mi reencuentro con el Atlántico, gélido y, a ratos, acogedor. Voltei, con saudades no peito e bágoas nos ollos núos que xa non ollarán cara atrás. Camiño sen retorno con sabor a terra queimada.

Maldita ciudad sórdida

Madrid es una enfermedad que se te cuela por las venas, con cada bocanada de aire viciado, hasta ahogarte, consumiéndote hasta convertirte en otro "gato" más con mirada metálica. Puedes verlo si miras a los ojos de la gente; la podredumbre avanza imparable, corroyendo cuanto hay de humano en los habitantes de este mundo anfibio, mezcla de intemperie desolada y subsuelo postatómico. Manadas de ciegos, autómatas, carne de cañón incapaz de ver como la mierda se aferra a sus tobillos. Al final, pasaron.

Madrid es la capital de la sordidez, Gran Vía es la joya de la corona. Durante el día, aparece infestada de rubicundos sajones anodinos, en busca del próximo palo que les alivie de su peso en dinero de presidentes muertos. Inquietos turistas que corretean cual cucarachas entre el abigarrado y apocalítico laberinto de obras, bares y vendedores ambulantes. Pintoresco país, a sus ojos; última rejilla del sumidero, a los míos. Lo más miserable aguarda agazapado a que el reloj de la Puerta del Sol dé la hora de las putas de saldo, mercaderes de falsa comida, policías que mascan chicle blanco, chulos de videoclip, modernos de ropas rotas, punkis de colegio de curas y miradas escualidas con venas consumidas por el dragón amarillo. Gran Vía a las doce de la noche grita a los cuatro vientos la llegada inexorable de la decadencia.

La arteria principal de la ciudad sin estrellas baja demasiado cargada de ponzoña. A sus lados se extiende el esqueleto deforme que se esconde tras las luces metálicas de Gran Vía. Leganitos, Tudescos, Montera, Fuencarral, geografía obtusa de la miseria humana ante quien ya no sabe verla. Paisajes faltos de luz y de belleza retratados en una fotografía de Sebastiâo Salgado.

Madrid hay veces que muerde, que acalla las gargantas de cinco millones de personas cansadas de poblar este demacrado pedazo de tierra yerma. Madrid calla y revientan los tímpanos del silencio cómplice. Madrid es la capital triste de un estado que prostituye la alegría como reclamo. Gran Vía, supuesto epicentro de Babilonia, es una calle sórdida que soñó con ser la Quinta Avenida y se despertó a la izquierda de la Calle Desengaño.

Madrid enferma. Nunca conseguiré odiarla. Le debo cinco años, mucha gente, noches, humo y un zurrón lleno de recuerdos. ¿Recuerdas a los Dire Straits en la estación a cualquier parte? ¿El traqueteo del ventilador? ¿Las meriendas en Almansa? A veces, la ciudad se sacude el plomo, llueve y entiendes otra vez el brillo de esa mirada.
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