Un saludo y que tengas un buen verano, hay una buena lista de proyectos para después. Buen verano a todos los demás, esteis donde esteis, aunque sea en Rarotonga o en el mismísimo L.A. Cuidado con atascos, calores, medusas, chanclas, ventiladores y demás incidencias estivales. Id por la sombra, no sea que os calienten la cabeza.
Un saludo y que tengas un buen verano, hay una buena lista de proyectos para después. Buen verano a todos los demás, esteis donde esteis, aunque sea en Rarotonga o en el mismísimo L.A. Cuidado con atascos, calores, medusas, chanclas, ventiladores y demás incidencias estivales. Id por la sombra, no sea que os calienten la cabeza.
La mañana del 27 de febrero de 1933, en torno a las nueve y cuarto de la mañana, el teléfono de la estación central de bomberos de Berlín comienza a sonar. Al otro lado de la línea, una voz sin identificar avisa a los servicios de emergencia de que el edificio del Reichstag, sede del Parlamento Alemán, está ardiendo. Cuando la policía y los bomberos se personaron en el incendio, el fuego se reaviva en la Cámara de Diputados y reduce a cenizas el último símbolo de la democracia en la Alemania prehitleriana.
Pronto, las maquinarias propagandísticas del Estado y los diversos partidos del gobierno -los conservadores del presidente Hindemburg y el emergente Partido Nacional Socialista del nuevo canciller, Adolf Hitler- deciden aprovechar el fenómeno para su propio beneficio. La detención del mendigo Marinus Van der Lubbe, un enfermo mental, a la postre antiguo miembro del partido comunista neerlandés, fue orquestada e instrumentalizada por la incipiente propaganda nazi como una conspiración de
Con la excusa de combatir el marxismo –versión desactualizada de nuestra posmoderna “guerra contra el terrorismo”-, el Partido Nazi, que pese a contar con un apoyo minoritario en las urnas ostentaba la cancillería y varios ministerios, aprovechó la situación para declarar el estado de emergencia y presionar al anciano presidente para derogar las garantías constitucionales sobre derechos humanos recogidas en la constitución de 1919 de la República de Weimar y, de paso, forzar un adelanto de las elecciones en un momento favorable.
Los nazis, tal y como demostró en el juicio uno de los incriminados por el incendio, el búlgaro Georgi Dimitrov, no sólo instrumentalizaron el atentado para ganar poder, arrinconar a la oposición y desvirtuar la democracia, sino que también fueron responsables del atentado mismo. Pese a la evidencia de la mentira, Hitler ganó las elecciones anticipadas, las libertades fundamentales fueron derogadas y el Tercer Reich puso en marcha su ponzoñosa maquinaria genocida. Dimitrov, declarado inocente, tuvo que huir de Alemania perseguido por escuadras de las S.A., proclamando al mundo el inminente peligro del nazismo rampante. Nadie le escuchó.
Casi setenta y cinco años más tarde, la misma estrategia sigue dando buenos resultados. La difusión constante y programada de mentiras dirigidas a conseguir determinada cota de poder o minar la credibilidad del rival está a la orden del día. En nuestra actualidad política, todos los días arde un nuevo Reichstag. Un determinado grupo político de la oposición –me niego a manchar estas páginas dando nombres evidentes- se ha dedicado desde hace tres años a una campaña suicida por recuperar el poder. En el camino, perdida la noción de la realidad y cualquier vestigio de decencia, no se han detenido ante nada ni ante nadie. Tras el atentado en los trenes el 11-M, el partido del gobierno de entonces se dedicó a tergiversar los informes policiales para evitar que la autoría islámista de los atentados pudiera arrojar sobre ellos las culpas de
Perdidas las elecciones y arrojados del poder, el nuevo partido de oposición ha endurecido las tintas y no ha hecho prisioneros en su campaña para empozoñar la vida política del estado. Primero, desvirtuaron el proceso de las urnas, negándose a reconocer su derrota y afirmando sin ninguna vergüenza que las elecciones no eran válidas. Después, ayudados por toda clase de mercenarios de la información y extremistas de cualquier ralea, se han dedicado a sembrar la duda sobre la acción de la policía, la imparcialidad de los jueces y la honradez de los servicios secretos. Embarcados en su cruzada a favor de la mentira, han llegado al extremo de acusar al actual partido del gobierno, al gobierno de Marruecos y a las fuerzas de seguridad del Estado de conspirar con el terrorismo etarra para cometer el atentado. El número montado día tras día por los abogados de cierta asociación de víctimas y por el señor Díaz de Mera en el juicio del 11-M supera todo lo imaginado en cuanto a desvergüenza y falta de respeto por la democracia y por las víctimas, las auténticas víctimas.
Sus medios vocean la mentira, mientras sus palmeros, asquerosos patriotas de tytadine, corean a pie de calle y algunos empiezan a hablar de adelanto electoral y, los más avezados, de la necesidad de un giro de timón al estilo 23-F. El partido de oposición, abrazado a la oscura ultraderecha de asociaciones como los Peones Negros o Manos Limpias, se ha negado a reconocer la verdad incluso cuando esta ha sido afirmada y probada por la justicia, persistiendo en su teoría conspirativa que sólo sirve para socavar los cimientos de esta frágil democracia que, una vez más, la derecha se está encargando de romper. Sienta otro precedente peligroso en el historial de un partido que nunca ha condenado el régimen anterior y que, hoy más que nunca, parece más nostálgico y arrinconado que nunca, empeñado en empujar al abismo nuestra democracia en su particular descenso a los infiernos. En su suicidio político, no permitamos que se lleven nuestra democracia por delante. No otra vez por la fuerza de la mentira.
Publicado en Carne Cruda, de Magazine Siglo XXI, edición de Julio
El desnudo es un tema recurrente en la historia del arte. Desde las Venus de desmesurados rasgos femeninos de la prehistoria, pasando por la escultura cretense, o los armoniosos desnudos de Griegos y Romanos. Tan natural como el desnudo mismo, es la polémica que trae asociada la mayoría de las veces que se representa.
Mujeres atadas artísticamente y desnudos que combinan tradición y modernidad. Imágenes eróticas en sofisticadas puestas de escena. El fotógrafo japonés Nobuyosi Araki centra su obra en un mundo femenino cargado de un erotismo a veces perturbador. El erotismo y los retratos de la vida cotidiana.
También fija su objetivo en el urbanismo, la vida en Tokio y en la muerte, lo que le impulsó incluso a retratar el cadáver de su mujer. Hoy, ya en el siglo XXI, algunos siguen extrañándose y otros, incluso, escandalizándose al ver desnudos, pintados o fotografiados en las paredes de un museo. Araki es arte por encima de cualquier prejuicio mojigato.www.arakinobuyoshi.com
Por lo demás, mucha actividad en la línea de frente. El fin de semana pasado, maratón sabatino que culminó en un festival del caos cautivo entre policías y eternas alambradas y protagonizado por Pearl Jam. Se hizo corto, se echaron temas en falta y están algo más viejos de lo que los recordaba, pero aunque sólo fuera por un instante pude tocar el cielo, gritando a los cuatro vientos I still alive!. No sé por qué, pero cada vez me molesta más tanta policía custodiando las calles, los edificios oficiales, las protestas, las concentraciones y hasta los conciertos. Pero ya hablaremos de eso más adelante. El próximo sábado, breve éxodo á terra nai, con Atlántico de por medio. Entre tanto, lecturas, tiempo que nunca se detiene en estas cuatro esquinas, ajetreo, humo, unicornios, verano en ciernes, proyectos en la recámara, esforzados miércoles, domingos de gloria y ese sabor tan dulce que me acompaña desde hace tres meses.Sírvanme batido, frío y con mucho azucar y aún sabré amargo. Sin embargo, en la vorágine de esta montaña rusa, no les exagero si digo que soy feliz. Sin fantasmas que acechen desde el retrovisor, tan sólo páginas en blanco y mucho por hacer, mucha evolution, baby. Puede que no lo sepan, pero si han llegado a leer esto, es por que forman una parte esencial de este instante. Tampoco me tomen demasiado en serio...
Ilustración: "Alalia", Félix Vega.
Ciertos partidos y ciertos alcaldables –repugnante expresión paradigma de una política cenagosa- no se cortan un pelo a la hora de proferir opiniones tendenciosas destinadas a conmover los más bajos instintos del electorado. El miedo a lo diferente vuelve a ser un arma política arrojadiza.
Idílico paisaje de un futuro posible, a pesar de cualquier demagogia electoralista. A veces la sociedad avanza tan rápido que sus políticos sólo pueden apelar al miedo para detenerla y manejarla a su antojo. Frente a los tópicos del español desconfiado, la calle nos ofrece miles de ejemplos visuales de la aceptación “nativa” y de la integración de nuestros inmigrantes, nuestros porque viven entre nosotros, trabajan con nosotros y son tan dignos de pisar este suelo como lo somos nosotros.Sorprendentemente, la política siempre va un paso por detrás. Alberto Fernández, eterno aspirante popular a la alcaldía condal, ha contribuido al emponzoñamiento de la imagen del trabajador inmigrante en nuestro país agitando el fantasma del malvado inmigrante que nos roba el trabajo mientras trafica con drogas y le toca el culo a tu mujer en el metro. Sabedor de la inutilidad de hacer una campaña al uso en una ciudad en la que pocos le quieren en el poder, el candidato ha pasado del asesor de imagen y ha dado rienda suelta a su auténtico yo. Tras anunciar que gobernará –es un decir- con “guante de hierro”, el popular anunció su cruzada personal contra la okupación, el botellón, el nudismo descontrolado, la mendicidad y la inmigración. Y no se despeinó. Preguntado por quienes atacan su discurso de xenófobo, Fernández afirmó despreocupado que tal calificativo “no le importa”. El lobo –Le Pen, Haider, Bossi- asoma la pezuña por debajo de la puerta.
Vivimos en una sociedad que apenas llega al fenómeno de la inmigración. Acostumbrados a proporcionar emigrantes a nuestros vecinos, los españoles vemos como, ahora, la tortilla ha dado la vuelta y nos toca a nosotros jugar el papel de anfitrión. En nuestra mano está seguir avanzando al ritmo de la historia y evitar los errores del modelo francés –tristemente fallido mucho antes de la revuelta de la banlieue-. Una sociedad dueña de sí misma debe saber acoger y ayudar a aquellos que son víctimas del crecimiento desproporcionado de la riqueza y su desastrosa distribución.
La deuda histórica está clara con América Latina, y más difusa pero igualmente evidente con el resto de los trabajadores extranjeros que, siendo esquilmados sus países por las economías depredadoras del Norte, han de dejar su vida atrás y venir al Primer Mundo a reclamar con sudor lo que es suyo.
La sociedad madura y demócrata que queremos ser sabrá ser solidaria y dar espacio a los que se les niega la voz. Frente a las aduanas y barreras que levantan los políticos, las personas de a pié siguen mirando a los ojos al futuro, sea de color que sea.





Algunos cuentos tienen que ser contados eternamente mientras el hombre se deja mecer, olvidando por un segundo el metálico sabor del rechazo, el tacto del asfalto, los pies sobre un suelo que nunca termina de engullirte. Pequeñas dosis letales de realidad. Sobre sus grises edificios se sostiene un cielo al que, a veces, hay que subir a ver cara a cara, para que la nube negra que te acecha visite un techo más elevado que el de tu cuarto. Sube al techo, acurrúcate sobre las tejas y déjate acariciar por el viento y las dos o tres estrellas que aún iluminan sus noches opacas. Puede ser. Alimentado de almíbar, endulzando la melancolía de tus ojos. Tan sólo como deberían sentirse las nubes.

Ellos ofrecen salario, nosotros recibimos miseria.
Ellos hablan de beneficios, nosotros de supervivencia.
Ellos dicen democracia, nosotros gritamos opresión.
Ellos lo llaman disturbios, nosotros dignidad.
Pasan los años, más de setenta.
Vuelven a estrechan el cerco.
Nos encontrarán tras la humareda.

He surgido de la pintura más negra de mi creador, fui llamado Gigante y Pánico por quienes se atreven a mirarme sin torcer la vista. Titánico, ennegrecido, pura cólera contenida a punto de arrasar
Mi esencia es el odio. Me alimento de los crímenes y tormentos que mi creador plasmó en sus célebres “desastre de la guerra”. Bajo mi gigantesca sombra, se desangra el sueño ilustrado de la razón. Quizá sólo soy vuestro hijo no deseado, quizá sólo un reflejo de vosotros mismos.

De vuelta a la vorágine edificada, naufragando en el agónico trajín de ver escaparse el tiempo con todo por hacer. Curro y más curro, algo de radio, trámites, bancos, facturas y algún que otro nuevo pasatiempo. Echo en falta la inocente despreocupación, la noctambulidad sin riesgos, la V doble con dos hielos y cola en el Mikel o el Rock Club. Aquí, retornado al exilio en mi madriguera, sólo queda arrancar espacios de tiempo a la noche para tener tiempo para lo realmente importante. Mañana, ajetreo, mal humor y ojeras... si una lluvia torrencial no lo remedia.

Alza tu copa. Brinda por las cosas por las que aún merece la pena jugarselo todo, mira la vida a los ojos y apura tu copa de un trago. Yo invito ...






V tiene un plan... que no sabe a dónde le lleva. No sabe si es bueno o malo, sólo recuerda que le vino a la mente mientras chupeteaba picapica, un mítico Fresquito de los de toda la vida. V tiene un plan, como iba diciendo, y está decidido a seguirlo al pié de la letra. Primera fase: recuperar las viejas cosas sencillas que, como el Fresquito, han ido quedando atrás.then don´t come around
'cause I'm gonna burn one down ...

Muy pocos de los recuerdos que llevas cosidos a las piel son realmente buenos. La mayor parte de los fantasmas que llevamos siempre encima son puro remordimiento, frustración, dolor o simplemente pena. Es el lastre que simplemente no puedes achicar. Los otros, los momentos que sin duda merece la pena preservar del olvido, deberían ser totalmente electivos, poder simplemente decir: “no te mereces un segundo más de mi vida, si he tener algún buen recuerdo, que no sea tuyo”.
Las máquinas tienen suerte de poder formatearse y olvidar. Nosotros, raza maldita de Sísifo, estamos condenados a recordar con dolor lo que realmente quisimos, condenados al bucle cíclico de desear-tener-perder-añorar. Esa es mi nueva meta, romper el círculo vicioso y empezar a describir mi propia órbita elíptica y poder simplemente vagar. Ser dueño del olvido, el dulce y analgésico esquecemento. Tan sólo wandering, perderse y no volver a mirar atrás.
Puede que esta canción sea una de mis debilidades, pero, de cualquier modo, este videoclip de 1992 es historia. Su director, el francés Stéphane Sednaoui, es uno de los más grandes creadores de videoclips de los últimos tiempos, responsable de "Give it away", "Scar tissue" o "Around the world" de los Red Hot o de "Today" de Smashing Pumpkins. Sofia Coppola, antes de la tercera parte de El Padrino y muchísimo antes de Lost in Translation, es la antiheroína de nuestra historia. De los Black Crowes, nada que añadir.
... so don´t you surrender
´cause sometimes salvation
in the eye of the storm ...
but does anybody know I'm gonna move like hell,
they're never gonna know cause I move like hell...


La vida es un enorme escenario del humor negro. Ante una realidad sórdida y gris, nuestras pequeñas vidas serían mucho más mediocres si no pudiésemos reírnos de vez en cuando del absurdo que nos rodea. Esa es nuestra pequeña venganza, la sonrisa amarga.

Robert Leroy Johnson, uno de los padres del auténtico blues del Delta, vendió su alma para tocar como el mismo diablo. Apenas un veinteañero, consiguió ser el músico favorito de las fiestas del sábado noche, donde se bebía whisky ilegal, se alternaba con mujeres dudosas y se convertían los cánticos espirituales en puro blues.
La historia del bluesman maldito siempre ha existido al filo de la leyenda. No se sabe con certeza en que fecha vino al mundo, ni si era mayor de edad al enterrar a su mujer y a su hijo recién nacido. Sólo sabemos que cuando el viejo maestro Son House le vio tocar por primera vez, el diablo tocaba blues a través de sus manos.
El trato ofrecía a Johnson ocho años de gloria como músico a cambio de la eternidad. Tuvo tiempo suficiente para crear escuela y para hacerse muchos enemigos. Su música enloquecía a los hombres y atrapaba a las mujeres. Una noche de 1938, en un garito polvoriento, Robert tocó y bebió con su estilo endiablado. Una mujer le acompañaba al terminar la fiesta. A la mañana siguiente, con tan sólo 27 años, el mejor bluesman de los primeros tiempos, amanecía muerto en su habitación.
De su muerte, como en toda buena historia, circulan muchas versiones. Sífilis, neumonía o quizás bourbon envenenado con estricnina por algún marido celoso. Hell hound on my trail, cantó poco antes de morir. De Robert Johnson sólo se conservan dos fotografías y cuarenta y dos canciones grabadas en la habitación de un hotel de Texas un año antes de morir. La leyenda de la música del diablo acababa de dar comienzo.
No es habitual. Lo sé. Sólo puedo deciros que la canción lo merece. Es uno de esos pedazos de pasado que te asaltan de improviso y te devuelven reflejos de tí mismo que ni recordabas. Stone Temple Pilots, finales de los noventa, lluvia, humo, hedonismo y angel dust. Brindemos, como en las grandes ocasiones, a la salud de los auténticos viejos tiempos.



> Sometimes Salvation, The Black Crowes
> Paralaia, Xosé Manuel Budiño
> Carne pa la Picadora, La Polla
> Where is my mind, Pixies
> Ferrol, Los Limones
> Who´s gonna be your sweet man when I´m gone, Muddy Waters
> Licor café, Lamatumbá
> Sabotage, Beastie Boys
> La carrera, Extremoduro
> A House is not a Motel, Hellacopters
> Given to Fly, Pearl Jam
> Heredeiros dunha dictadura, Dios ke te Crew
Una última recomendación para encarar diciembre: Turn the page, del Garage Inc. de Metallica. Ya nos veremos, me largo una semana a Ourense a disfrutar de unas buenas vacaciones de recién parado. Deicalogo...
Siempre me levanto de la cama demasiado temprano o demasiado tarde. Siempre el presentimiento de estar fuera de lugar. Últimamente, he vuelto a despertarme con esta sensación de ser ínfimo, miserable, nada que vai a ningures, que decía mi abuelo. Últimamente, ha vuelto mi mal humor matutino, después de casi haber olvidado que eso fuese parte de mi forma de ser. Aunque sea de ser miserable.
"Cuando estás tan intoxicada... sientes un todo que te desborda, en su mero exceso, más allá de tu percepción... donde nace la nada. Entonces estás tú, tirada en una esquina de tristeza, sola y aislada en la multitud y ni siquiera te importa el frío carcomiendo tu alma. Absurda en la única opción de dormir los ahoras etílicos."Ha llovido muchísmo desde aquella, pero quizás ahora ese sea el mejor diagnóstico que pueda aplicarme. Sólo dos días más, viernes y sábado. Después ya no quedará más remedio que despertar del dulce delirio de mis ahoras y comenzar a reconstruirme con lo que ha quedado en pie tras la tormenta. Una vez más, camino de samadhi.
La culpa no es de Robert Johnson ni de Elmore James. Tampoco voy a repetir mis clichés depresivos mientras esbozo este paisaje demasiado cotidiano. Podría cartografiarlo centímetro a centímetro, contar mis conversaciones con la pintura del techo, describir cómo me come el vacío por dentro mientras el amanecer desvirga otra vez las persianas. Pero esta no es como una de esas postales que dicen "estoy en tal sitio, todo es precioso, me quedaré una temporada". Esta dice "he tocado fondo y volveré en cuanto sepa cómo salir de aquí".
Fue esta tarde, rumiando la pereza y el caos apalancado en el sofá, mirando llover como las vacas ven pasar los trenes. A la deriva, tanto que oprime el pecho y el aire escasea. Un segundo antes de que se me cayera la casa encima, ya estaba chapoteando en los charcos de la acera, deambulando por las calles de un Madrid inédito, casi virgen. La gran ciudad lo sabe todo menos enfrentarse a la lluvia. Cualquier leve orballo rompe el devenir bovino de las riadas humanas, la rutina plastificada de una multitud solitaria se desvanece introduciendo una dosis de caos y de humanidad que inunda las calles. Puede que sólo sea por que desde siempre jugué a buscar significados arcanos en los cielos grises, tanto da. La ciudad inhóspita se sacude las gotas de lluvia bajo los soportales y es entonces cuando se muestra sin su habitual desidia, calada y sonrojada como sólo pueden calarse y sonrojarse las muchachas bonitas bajo el aguacero.
Lo sé. No tiene mucho sentido empezar hablando de colores del ánimo y luego perderse divagando sobre fenómenos atmósféricos, pero para mí significa algo. Me he cansado de los caminos cuesta abajo, de vagabundear para poder huir de mí mismo y volver a encontrarme invariablemente en este lecho sin salida de emergencia. Ya basta. Hay que mojarse para encontrar a la muchacha bonita en la tormenta. Es hora de levantarse y comenzar a encajar los golpes.
Sabes que puedes huir, dejándote transportar a algún remanso efímero de humo y risas. Sabes que puedes ponerle fin, pero hay algo muy dentro de tí que sabe que no merece la pena. Le harás caso, esperarás tu turno con mal disimulada impaciencia y cuando te quieras dar cuenta volverás a estar contando los minutos que faltan para la próxima vez. ¿Compensa? ¿Merece la pena llegar a no desearlo? Algo muy dentro me dice que sí, mientras la luna calla y los perros muerden la boca de mi estómago. Va a ser una noche larga.Lo siento, Gus, una vez más me demoro en este diario inestable. No hubo Reperkusión´06 y mira que lo siento. Se que dilato las pausas valorativas y que no tengo excusa. Muy pronto, me asomaré más a menudo, desde un nuevo charraro que jubilará definitivamente a mi vieja ferralla. Sin sede fija, sin trabajo, frente a una enorme página en blanco que emborronar. Todo está por hacer, luego nada es imposible. Ya os iré contando.
Mientras tanto, un fragmento prestado de saudade irredenta, de verde rebelde que nace de las cenizas de la vergüenza calcinada:
O meu país

os cartos e os poderes adicados
a convencerme de que non hai tal país
que é invisible
unha alucinación
un delirio.
Estevo Creus
Decrúa

Lo prometido es deuda. A partir de ahora, ya hay dos agujeros de cerradura a través de los que asomarse. En diez días o así, volveré para apuntarme al Reperkusión'06 (lo mío es cargar amplis y montar escenarios) y para volver a apalancarme en el sofá del tío Gus, al calor de la buena música (PSYQUENCE, todo un descubrimiento), del humo envolvente y los buenos colegas.
P.D.: Pronto, muy pronto, podrás oler el salitre... y catar esta piel renegría. Pasada la quincena, sólo queda esperar. How I wish you were here...
No muy a menudo, las figuras de cierto lustre político dejan entrever más allá de la máscara de la corrección, el consenso y el lenguaje políticamente correcto. Muchos sólo dejan ver la mueca involuntaria, el ademán distraído bajo la lluvia plomiza del discurso premeditado, para todos los públicos. Sólo en situaciones de tensión, cuando la situación parece serles radicalmente adversa, se les despeinan los lacados mechones de sus flequillos y los espumarajos asoman a flor de labios.
1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Nadie puede ser privado de su libertad, sino con la observancia de lo establecido en este artículo y en los casos y en la forma previstos en la ley.
2. La detención preventiva no podrá durar más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos, y, en todo caso, en el plazo máximo de setenta y dos horas, el detenido deberá ser puesto en libertad o a disposición de la autoridad judicial.

1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa. 
Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
¿Protegen los poderes públicos el acceso a la vivienda digna? ¿Reconocen sus Fuerzas de Seguridad el derecho a la libre reunión? ¿Nos protege la ley contra la violencia policial y la detención arbitraria? Madrid, primavera de 2006: los antidisturbios de la Policía Nacional derogan de manera tácita los artículos 15, 17 y 21 de la Constitución para reprimir la manifestación pacífica que reclama la aplicación del artículo 47 de dicho código legal. Una vez más, sus bellos principios enunciados en ampulosos eufemismos no son más que la coartada que esconde la protección gubernamental del expolio y el amparo a la especulación. Los delincuentes de traje y corbata que se enriquecen a costa de las necesidades de todos son los que dirigen la represión de toda disidencia. Y sus voceros (Antena 3 en concreto) estuvieron allí mirando hacia otro lado, apoyando la brutalidad y criminalizando toda protesta. Maquinaria perfecta y bien engrasada de la que somos mudos cómplices.
Una vez más, su democracia es mentira.










