Amaneciendo a mediatarde

La otra noche, alguien me dijo que no había cambiado nada. Todo sucedió en un gesto gris, indiscernible entre la nostalgia y el reproche. En el momento, estaba demasiado distraído para hacerle caso y se deshizo entre los hielos de mi copa. Tampoco quise saber más. Ayer tarde me desperté pensando en ello, incapaz de decidir si tenía que tomármelo como un cumplido o como un puñal soslayado. De poco puedo arrepentirme que tenga arreglo. Todo lo demás son sólo cicatrices, fotografías viejas y lo que cabe en una caja de lata. Con el resto, ardí hasta las cenizas y volví en paz conmigo mismo. Se conocen más sitios yendo ligero de equipaje, se aprende a dibujar una ruta propia. Por mucho que lo intente, no encuentro un motivo decente para apartarme de este camino condenado eternamente a repetirse. No me hará mejor, ni más listo ni más interesante. Pero, por lo menos, no tendré que vivir una de vuestras vidas. Prefiero habitar las alturas, encapricharme de placeres amargos y festejar lo que se pueda sobre las azoteas. Prefiero equivocarme. Prefiero el riesgo de no tener dos caras. Lógico que nadie se atreva a rasparme el óxido de la lengua. Aunque todavía queda quien lo intenta. El mundo está lleno de optimistas y farsantes. Escojan bando. Elijo no ser lo que esperan.

Deftones - Change (In the House of Flies)


 

3 divagando:

Gato negro disse...

Hay momentos de cambios, propios, en los que nadie suele caer, aunque para uno mismo son más perceptibles que ninguna otra cosa.
Yo, aunque tardé en darme cuenta, me he unido en silencio a paladear un camino que aunque posiblemente sea equivocado, es el mío, el que yo elijo y eso no tiene precio.
Nos vemos pronto, muy pronto.

Arancha Ferro disse...

"Yendo", V, "yendo" (con y grego).
E, polo demais, todo cambio beneficia.
Aperta!

V disse...

arggg... isto de escribir tostao é malo, malo. correxido queda.
bico!

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