Extramuros

En ocasiones especiales, podemos abrir ventanas a mundos insospechados, dimensiones paralelas y giros en el contínuo espacio tiempo. Ante nuestros ojos, se abre de forma inesperada un paisaje sorprendente, alejado de cualquier expectativa. Un mayo como éste, en 1975, la sonda soviética Venera 8 atravesó la atmósfera infernal de Venus. Abriéndose paso entre nubes de ácido sulfúrico y soportando temperaturas cercanas a los 500 ºC, envió a la Tierra la primera imagen de la superficie de otro planeta. Los científicos, en su observatorio del desierto kazajo, tardaron unos minutos en acostumbrar su vista para entender las imágenes. Nunca nadie había posado sus ojos en un lugar como aquel.
Más cerca, a pié de calle, todavía es posible revivir esa sensación de desconocer la geografía habitual para descubrir en ella otros lugares, otros momentos. En los bulevares y las arboledas de San Lorenzo del Escorial se respira un aire diferente, totalmente opuesto a las callejuelas y el asfalto de la capital. Sobre su empedrado resuenan viejos ecos imperiales, en los que uno puede perderse y reencontrarse en un tiempo y un lugar que, como las cosas que realmente merecen la pena, no figuraban en el guión.

1 divagando:

BeN-HuR VaLDéS LLaMa disse...

"[...]que, como las cosas que realmente merecen la pena, no figuraban en el guión"


[...] como tus palabras, que sin querer queriendo no evitas que me sorprenda cuando las uno ...



Un saludo desde CANTABRIA

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