Más cerca, a pié de calle, todavía es posible revivir esa sensación de desconocer la geografía habitual para descubrir en ella otros lugares, otros momentos. En los bulevares y las arboledas de San Lorenzo del Escorial se respira un aire diferente, totalmente opuesto a las callejuelas y el asfalto de la capital. Sobre su empedrado resuenan viejos ecos imperiales, en los que uno puede perderse y reencontrarse en un tiempo y un lugar que, como las cosas que realmente merecen la pena, no figuraban en el guión.
Más cerca, a pié de calle, todavía es posible revivir esa sensación de desconocer la geografía habitual para descubrir en ella otros lugares, otros momentos. En los bulevares y las arboledas de San Lorenzo del Escorial se respira un aire diferente, totalmente opuesto a las callejuelas y el asfalto de la capital. Sobre su empedrado resuenan viejos ecos imperiales, en los que uno puede perderse y reencontrarse en un tiempo y un lugar que, como las cosas que realmente merecen la pena, no figuraban en el guión.
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1 divagando:
"[...]que, como las cosas que realmente merecen la pena, no figuraban en el guión"
[...] como tus palabras, que sin querer queriendo no evitas que me sorprenda cuando las uno ...
Un saludo desde CANTABRIA
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